Frase o Cita de esta semana:

"Nacer es el comienzo de un viaje que la muerte no detiene, por el contrario, esa transformación, esa liberación le permite al alma liberarse del cuerpo, esto permite seguir el viaje hacía la eternidad donde nos encontraremos con nuestra Divinidad"
Time of Metanoia

13 de agosto de 2012

Cuando vives la vida de otro

Hitler vivió la ideología de Lutero, Hitler inspiró Alemania, entonces el  mundo vivió su locura...

En algún momento dado todos hemos experimentado vivir la vida de otra persona conciente o inconcientemente. Es una acción que puede darse de manera individual o colectiva. Sin duda es perjudicial para las partes implicadas quienes en su mayoría desconocen que están viviendo la vida que no les corresponde y otros que permiten que le vivan la vida que les pertenece. Es complicado porque todos y cada uno de nosotros a menudo lo confunde con la acción de ayudar y de ser ayudado, de amar y ser amado, del consejero y el aconsejado. 

Si llevamos la acción al plano individual el ‘vivir la vida de otra persona’ puede darse en varios escenarios. Los padres que pretenden que sus hijos realicen la carrera universitaria que ellos desean. Sé un doctor, un ingeniero, un arquitecto, tendrás mucho dinero. Que tal si nuestro hijo quiere ser es un mecánico, un vendedor, un maestro. ¿Por qué no dejamos que ellos escojan lo que quieren ser, lo que les brinde felicidad? Cometemos el error de realizarnos a través de la vida de nuestros hijos. Los hijos por otro lado, cumplen los deseos de nosotros padres lo que da a lugar que no puedan vivir la vida que ellos quieren. En esto tanto padres e hijos creamos un precedente sobre el intervenir en las vidas de unos y otros. Luego nosotros insistiremos en decidir por ellos en otras asuntos y el círculo nunca terminará. 

Por otro lado, hacemos nuestros los problemas y dilemas de otras personas. Aquí vemos la relación del consejero y el aconsejado. Tratamos de ayudar a la gente, pero lo que en realidad hacemos es que hagan lo que nosotros haríamos en dicha circunstancia. Muchas veces estas personas llevan una carga tan pesada la cual no quieren soltar. Viven de los recuerdos del pasado y ven su vida como una miserable. En esta situación si la persona no tiene la menor intención de salir de esa miseria emocional no podemos intervenir. Es mejor que ella encuentre su camino hacia la liberación de su negatividad. Aquí quien realmente resulta agotado es la persona que quiere intervenir para “ayudar”. De esta manera nos envolvemos tanto en la situación del afectado que terminamos viviendo la desgracia de otros. 

Otro ejemplo que cabe mencionar es cuando tratamos de vivir los sueños, metas y proyectos de la gente que nos rodea. Esto suele darse en relaciones familiares, matrimoniales, relaciones de amistad y aún en relaciones de trabajo. Muchas veces nos envolvemos tanto en lo que los demás desean lograr que nos olvidamos de nuestros propios sueños. Luchamos para que la otra persona alcance su felicidad, pero no nos preguntamos si esa es la felicidad que nosotros estamos buscando. Podemos llegar a creer que las proyecciones de los demás son las nuestras también. No nos damos cuenta que la vida se nos ha ido soñando los sueños de otros, cumpliendo las metas de ellos, realizando proyectos que no son nuestros y al final de nuestra existencia nos encontraremos con la triste realidad de no haber vivido la vida que teníamos que vivir. 

Un caso colectivo lo fue el holocausto el cual no fue un simple accidente de nuestra historia. De alguna manera tanto la propia Alemania, los países que componen Europa, Estados Unidos y el mundo entero vivió la vida de Hitler. El hecho no es que millones de judíos fueron asesinados sino la vergüenza de que pasara tanto tiempo para que otras naciones tomaran acción contra la atrocidad. Todos ven a un sólo culpable cuando en realidad todos tienen responsabilidad sobre lo ocurrido. De esta manera todos vivieron la vida de Adolf Hitler el gran Führer alemán. 

Por su parte él también vivió la vida de aquellos que inspiraron su odio racial hacia los judíos que él entendía no componían la raza superior. Se inspiró en Theodore Fritsch quien adoptó la lucha contra los judíos para salvar la clase media alemana de la nueva ola de industrialismo y capitalismo que él identificaba típicamente con los judíos. Fue este antisemitismo socio-económico el cual pasó a ser el odio racial y el cual Hitler asimiló. Este consideraba que su tarea más importante, su literalmente sagrada misión era evitar el peligro del judío destructor de culturas. Utilizaba un discurso religioso: “Al defenderme contra el judío, estoy luchando por la obra del Señor”. De esta manera pensaba que estaba haciendo lo correcto, protegiendo a su nación. 

Dietrick Eckart afirma que Martin Lutero fue un modelo para Hitler. Las expresiones de Lutero plasmadas en su obra en el año 1543, lo que fue el primer tratado moderno antisemita, llegó muy profundo al pueblo alemán lo que Hitler utilizó de una manera racista. 

Lutero establecía que se debían quemar todas las sinagoga judías, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a sus rabinos, aplastar y destruir sus casas, incautarse de sus propiedades, confiscar su dinero y obligar a esos “gusanos venenosos” a realizar trabajos forzados o expulsarlos para siempre. “Yo les arrancaría la lengua de la garganta”. “Los judíos en una palabra no deben ser tolerados”. “…porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o será mas avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura.” 

No es de extrañar que durante el juicio de Nuremberg los nazis alemanes acusados por crímenes de guerra justificaron el asesinato de 6 millones de judíos usando el libro de Lutero “Sobre los judíos y sus mentiras”. En el Tribunal alegaron en su defensa que no habían hecho otra cosa que ejecutar lo que Martín Lutero había ordenado cuatro siglos antes. Podemos resumir que Hitler vivió la ideología de Lutero, y que por ende todos vivieron la vida y locura de Hitler. 

Definitivamente no podemos vivir otra vida que no sea la propia. Tenemos que enfocarnos en quiénes somos y lo que queremos hacer. No podemos complacer a todos a la vez, tenemos que saber decir Sí o No sin temor a sentirnos rechazados. Los que nos rodean deben cumplir su misión y propósito y al tratar de ayudarlos o guiarlos en sus decisiones lo que hacemos es intervenir en su propia voluntad la cual es sagrada. No demos la ayuda a menos que nos sea solicitada, así permitimos a las personas buscar y encontrar. 

Todos tenemos una historia personal, nuestra interpretación del alma, una melodía que cantar. En la naturaleza existe el balance, todos realizan su papel. La flor no le pide al cielo la lluvia, tampoco le exige al sol que le de su luz. Simplemente cada cual hace lo que tiene que hacer, no es una dependencia tampoco una intromisión, es sabiduría divina. El mar no puede dejar de ser lo que es para convertirse en cielo, El río no puede dejar de fluir para estarse quieto, el viento no puede convertirse en fuego, las mariposas monarcas no pueden detener su viaje al sur en el otoño por mero capricho, sin este viaje no perpetuarían su especie. Es el equilibrio de la vida. Vivamos la vida que se nos ha dado y dejemos que otros vivan la suya.


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27 de julio de 2012

Jesús, su metanoia


Entendemos el proceso evolutivo espiritual como la transformación del ser humano a mayores niveles de conciencia. Es el proceso que llamamos metanoia, que no es concebido como “arrepentimiento”, o pase de una situación negativa a positiva, sino una transformación en la comprensión de la conciencia espiritual humana, de forma que se viva una vida iluminada  guiada por el Creador Divino que está en el interior de nosotros, abandonando las formas egocéntricas e individualistas de vivir y comprender la vida, así como nuestro afán de comprender el propósito en ella.

Para comprender la transformación, lo que llamamos la metanoia de Jesús no se requiere de enormes dosis de fe sino comprender su humanidad la cual testifica la revelación del Creador Divino. Ese hecho es más que suficiente para comprender  su amor por nosotros. En las escrituras el aspecto divino de Jesús cobra más protagonismo que su aspecto humano a pesar que fue en su naturaleza humana la que verdaderamente sufrió esa transformación, su metanoia. La naturaleza divina era una parte inherente a El por lo cual no existía necesidad de transformación alguna.

La parte teológica sobre los relatos de su vida no le hacen justicia al ser humano interpretado por Jesús. Su sacrificio por la humanidad constituye una de las experiencias más traumáticas que un ser humano pueda enfrentar...la crucificción y la muerte.  Su expresión de amor hacia la humanidad que lo condenó fue uno de los actos más sublimes que un ser humano puede experimentar. Sin duda alguna su vida entre nosotros nos permitió conocer la bondad, el amor y la grandeza del Creador. A través de Jesús el Creador presenta su mensaje de vida eterna, el mensaje sobre su reino… palabras esperanzadoras para el mundo, para el ser humano, que mantienen una promesa, que no caducan, que mantienen su vigencia hoy día a pesar de la antiguedad de las mismas.

¿Podemos desde el aspecto humano revelar nuestro aspecto divino como lo hizo Jesús?

Lo grandioso de esos gestos de sacrificio, entrega y amor presentados por Jesús fueron expresados por el amor de su Padre hacia nosotros, por la aceptación de su misión, propósito y la unicidad con lo divino.  En este contexto no podemos conocer a Jesús desde un punto histórico, teológico o divino exclusive. Debemos conocerle en todos los aspectos de su humanidad-divinidad, haciendo una contraparte de los sacerdotes, escribas e historiadores que se han mantenido con un solo lado del perfil de la historia de Jesús, la divina, como si revelar la esencia de la humanidad de Jesús restara méritos a su grandeza. Sin embargo, es en la humanidad de Jesús que la revelación del Creador encuentra su máxima expresión, demostrando lo capaces que podemos ser desde el aspecto humano. Revelar nuestro aspecto divino como lo hizo Jesús significa dejar que fluyera esa fuente divina en su alma, espíritu y cuerpo para sentir la unidad con su Creador. Las expresiones de Jesús explican que su Padre y El son lo mismo, son Uno. El que lo ve a El o cree en El, ve y cree en su Padre, repitió Jesús en las escrituras. Estas son algunas entre otras frases reveladoras que han sido mitigadas en las escrituras.

Los evangelios no realizan una transcripción  precisa de los hechos, dejando mucho por explorar más allá de su papel de cordero y salvador. Los primeros años de Jesús, aún los que de ellos “no” sabemos o “no” se nos dice nada en las escrituras, encarnan a un hombre con una profunda metanoia en su vida. Esta visión que exploraremos es la vida de Jesús que nos lleva hacia el camino de liberación que El mismo caminó, que El nos trazó, pero como humanidad no hemos entendido aún o no deseamos comprender como le sucedió a los fariseos religiosos de las escrituras.

En los tiempos de Jesús existían los múltiples ritos, los distintos dioses, los innumerables dogmas, los centenares de mandamientos, la barbarie, las luchas, guerras, entre otras situaciones que aquejaban a la humanidad…un mundo en caos. Este fue el mundo en el que Jesús nació, creció y murió. Jesús vino a salvarnos, pero me parece que él vino a hacer mucho más… Jesús vino a enseñarnos cómo hacerlo, enseñando el camino y la verdad para lograrlo. En Jesús el mundo encuentra la esperanza..., ningún hombre había tomado tal postura ante la vida, ante la cultura, ante la religión como El lo hizo. Conquistó a miles sin armas, venció la muerte…el temor más arraigado en la raza humana.

¿Por qué lo hizo?
Las escrituras brindan esa respuesta. La pregunta a hacer es; ¿Cómo lo hizo? Jesús un judío piadoso de origen humilde procedente de Galilea. Pasó casi toda su vida dedicado a trabajos manuales, sin hacer nada aparentemente, nada extraordinario durante 30 años de su vida, de pronto sufre una transformación espiritual que lo lleva a abandonar su forma de vida, su familia, su actividad común, su trabajo, su rol social, para convertirse en un predicador ambulante, en un hombre extraordinario lleno del Espíritu. ¿Qué le impulsa a proponer una transformación radical de la sociedad, a enfrentarse con el poder religioso y civil hasta el punto de perder la vida en ese intento?

Esa es la metanoia de Jesús, la cual no empezó con el bautismo hecho por Juan, fue mucho antes en su vida…

Jesús pudo observar de cerca como vivía la gente, el hambre, la penuria, la enfermedad y la miseria del pueblo. Miró de frente las condiciones de los pobres y marginados, las injusticias a las viudas y los huérfanos, además de la opresión en la que vivían. Identificó la falta de igualdad de los opresores que poseían las riquezas… los herodianos y los sacerdotes nadaban en la opulencia e imponían yugos, dogmas, mandamientos y ritos con la excusa de la Ley, que ellos mismos no soportaban o cumplían.

Jesús sintió el sufrimiento y angustia de la gente en su carne mucho antes de ser crucificado. Comenzó a ayudar a la gente, sanando a los enfermos, y resucitando a los muertos. Dentro de El se alimentaba la esperanza que todos entendieran la relación de unos con otros y su importancia, aspiraba a que todos lograran una transformación de la forma de actuar entre las personas. El pensaba que era necesario que cambiáramos radicalmente de actitud e insistía que necesitábamos cambiar nuestro egoísmo y nuestra forma cerrada de vernos a nosotros y a nuestros semejantes. Estaba radicalmente en contra de la injusticia, de la opresión, de la hipocresía y de los ritos vacíos, pero parecía comprender la naturaleza humana de forma diferente. Entendió por que su misión iba dirigida a compartir la vida de los pobres, a rescatar la dignidad de estos en medio de tanta pobreza e injusticia. A partir de ese momento no existió una separación entre su persona y los que sufrían. Jesús descubrió su misión en el silencio y en la oscuridad de los problemas de la vida, desde su aspecto humano, con el mismo esfuerzo y la misma incertidumbre que afrontamos todos. Su punto de partida, que se convirtió en el centro de su mensaje, es sentir la proximidad de lo divino, hasta identificarse con El Padre, en una experiencia de unidad. Todo su mensaje fue a partir de ese momento el resultado de un dialogo íntimo en su interior. Encontró su humanidad y mostró su divinidad.

No era necesario, ni conveniente, alejarse de la forma de vida de la gente, no había que rechazar lo que la vida ofrecía, era posible sonreír con las cosas y disfrutar de ellas. El espíritu que escuchaba en su interior le llevaba a decir que todo era bueno, y que todo era santo y estaba lleno del espíritu divino. Pero había que vivir libre, no sometido al error de la separación. Era una condición radical de la voz que escuchaba, debía soltar todas las amarras con la vida para estar disponible a la acción de liberación que debía ser hecha. Por ello su vida se enfocaba como un mensaje de pobreza y riqueza al mismo tiempo. Pobreza aparente pues no poseía nada y riqueza porque al ser parte de todo, todo era suyo al mismo tiempo.

Lo más triste de una persona pobre es que sólo tiene mucho dinero…

Jesús aprendió que no debía esperar ver resueltas milagrosamente todas las necesidades. Aprendió a pasar penalidades y sentirse abandonado a pesar del espíritu que lo llenaba. Esta experiencia puede ser contradictoria, y añadía en muchos momentos de su silencio una oscuridad que al principio no comprendía, pero pronto percibió que la vida humana ha de ser independiente. Aprendió que el Dios Creador al que empezaba a llamar Padre intimo, y que percibía desde dentro, le dejaba solo y libre en las tareas humanas, no le daba de comer como incluso hizo con el pueblo en el desierto, ni de beber, ni resolvía las necesidades de cada día, sino que eso había de ser la tarea de los hombres actuando en función del espíritu interior.

Otra fase de su aprendizaje en soledad fue la comprensión de la clave de su vida. Esta suponía la aceptación no solo del desequilibrio inherente de toda la existencia, lo que producía la tensión dramática de la vida, sino la propia naturaleza especial de los que deciden seguir los designios del espíritu. Al proclamar la buena nueva de la renovación de las relaciones humanas y de las relaciones de los hombres con Dios dentro y fuera de ellos mismos, suponía una denuncia de las condiciones injustas de opresión que ejercían los poderosos, tanto religiosos como políticos. Por ello significaba un camino de sufrimiento y entrega, un camino de denuncia y riesgo, que implicaba ser perseguido, no aceptado y poner en riego su propia existencia humana. El lo expresaría después cuando dijera: “bienaventurados seréis cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía…”. El mismo sintió en el silencio el peso de su mensaje y la consecuencia dolorosa del mismo. Ahí encontró su fragilidad. Ahí encontró su espíritu de entrega y sacrificio.

También comprendió como el nuevo mundo que se le abría, era un mundo en que había que pasar por la renuncia al poder y el control sobre otros. Vio su misión profética como una misión de servicio, de cambio radical de la forma de relacionarse unos con otros, sobre condiciones de igualdad, de donación y de justicia, por ello concretó su rechazo a la imposición violenta al mundo, y su proclama de una actitud de servicio al lado de los que más lo necesitaban.

El corazón de Jesús se llenó de alegría al percibir la presencia del espíritu divino en todas las cosas. Sintió radiante como se manifestaba en cada momento, en cada gesto pequeño, en cada cosa, en cada animal, planta o humano que le rodeaba. Eso le permitió ver directamente cuál era el origen de la transformación, una intervención decisiva, permanente, ver lo divino en cada momento en el interior de todo. Bailaba y cantaba con los pájaros de la orilla del Jordán, con los pequeños animales del desierto, con las nubes y las arenas interminables. Su vida se volvió un poema de amor que supo podía transmitir como un grito de esperanza.

El consideraba necesario un cambio del corazón, como El lo experimentó en sí mismo; pero este cambio era ya accesible a todos, y estaba ya actuando, estaba presente aquí y ahora. No era algo del futuro, no era algo del fin de los tiempos. Este cambio era el que habría de crear el nuevo tiempo. Con él terminaría el sufrimiento. Con él se resolverían las penalidades. A través de él el espíritu divino se manifestaría desde cada persona, desde cada grupo, y esto cambiaria las condiciones de la sociedad creando un mundo diferente. No había pues que alejarse de la vida, sino ir a la fuente de la vida y celebrarla, transformarla desde dentro. Esto es lo que aprendió y realizó Jesús en el silencio.

Jesús fue el Mesías que comprendió y nos mostró el rostro de Dios, lo divino que existe en el interior de nosotros mismos de una manera humilde, de entrega y aceptación de las esperiencias que suponen los caminos humanos. A pesar de la vulnerabilidad y la incertidumbre de la humanidad, la vida es un proceso evolutivo, necesario para nuestro crecimiento espiritual. Su nivel de conciencia, de conocimiento le permitió entender que su Padre y El son Uno y que todos a pesar de nuestras múltiples diferencias somos parte de El, por ende de su Padre, El Creador. Jesús lo dijo una y otra vez: si me ven a mí ven al Padre. De la forma como actuaba, expresó de la mejor manera las cualidades del Espíritu Divino que predicaba y al que llamo Padre, y que situó dentro de cada uno de nosotros.

La unidad intrínseca de todo lo que existe, de su verdadera naturaleza divina, espiritual nos permite conocer que el Creador no existe fuera de nada de lo creado. No es separado de lo que existe, sino que está entramado en la propia evolución de las cosas, siendo la sustancia misma del Universo. El Pleroma es la expresión completa de lo divino en lo existente, ese es el ejemplo de Jesús, de nosotros mismos, ¡somos el pleroma!, la expresión de esa creación. No puedo concebir un Dios Creador externo y separado de su creación, de la naturaleza que lo rodea, de los humanos que se relacionan entre sí con la sustancia y fuente divina en una historia de amor y odio, justicia y pena, perdón o castigo.

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30 de junio de 2012

La falsa voz, el ego

Sigmund Freud, considerado el padre del psicoanálisis dedicó parte de su vida al estudio de la mente humana. En el año 1923 presentó su trabajo basado en un modelo de tres partes de la mente. Fue un modelo teórico que utilizó para explicar cómo funcionaba la mente mostrando por primera vez al mundo el término ‘ego y la conciencia’ Freud trabajó la mayor parte de su vida tratando de explicar los problemas que surgían de ese ego recién descubierto. A pesar de ser un gran analista y ser tan prestigioso en la materia, ni él mismo con todo su conocimiento pudo curarse de sus propias dolencias mentales, probablemente su propio ego se lo impidió. Finalmente después de haber dedicado su vida al psicoanálisis concluyó que el hombre no tiene cura, para él todos padecemos de algún grado de neurosis y por lo tanto no podremos alcanzar la felicidad nunca.

No profundizó nunca en la grandeza del alma y a la edad de 70 años se le preguntó si aspiraba a la inmortalidad, contestó lo siguiente: ‘Cuando uno percibe el egoísmo que subyace a toda conducta humana, no siente el menor deseo de renacer. La vida, aún moviéndose en círculo seguiría siendo la misma”. Freud no tenía esperanza en la humanidad, no veía la perfección en todo un mecanismo imperfecto. En la historia será recordado por una de sus mayores contribuciones, lograr que la humanidad tomara conciencia de la falsedad de la personalidad, esa voz que llamamos ego.


¿Qué es el ego?
El ego es la voz interior que no es la “verdadera”. Es la contraposición a tu ser, a tu alma. ¿Cuándo surge? Al nacer vienes al mundo en pureza, sólo basta con mirar a un niño. A medida que vas creciendo tus padres, la escuela, la religión, el sistema político de tu país te van enseñando quién debes ser y lo que debes hacer. La familia te puede dar lo mejor pero también lo peor de ellos. El sistema educativo te inundará con tanto falso conocimiento que terminarás creyéndolo. Te enseña a leer, pero tienes que avanzar porque si no lo haces te quedarás rezagado es un sistema regido por la competencia.  Por otro lado, la política logrará que te etiquetes en alguna ideología: demócrata, republicano, socialista, comunista, liberal o conservador, cualquiera de los sistemas de gobierno en tu país. Pero la religión te hará el peor de los daños porque dependiendo el seno de la familia que provengas se te impondrá sin preguntarte el cristianismo, budismo, islám,  hinduismo o taoísmo entre miles de sectas existentes. Todos ellos contribuirán a formar tu falso ser. El señor Ego.

¿Dónde y Cómo trabaja el Ego?
En la mente. Esta última está creando continuamente pensamientos que vienen y van. Son de todo tipo y no tienen límites en el tiempo ni de frecuencia. Te bombardea con pensamientos de tu pasado, buenos o malos, del presente en el cual vives con los dilemas diarios y del futuro que te hace soñar con lo que no tienes y con preocupaciones o con posibles problemas que aún no han llegado. La mente tiene una voz muy fuerte que siempre te está acompañando. Es una voz tan poderosa que aún en tu muerte estará presente contando el último suspiro. Esa voz te crea dudas respecto a todo lo que se te presenta en la vida y es la que te hace disfrutar los aires de grandeza y superioridad. Logra que te motive el reconocimiento, aunque te hace negar lo contrario. Quiere que analices cuanto pensamiento se te atraviesa y mientras más te resistas mayor será su persistencia. Cuando tratas de engañarte al declarar que eres inmunes a su encanto, es en realidad cuando el ego está hablando. No es tu voz verdadera, simplemente es la otra voz.

Para el ego la competencia es vital, te dice que tienes que luchar, tienes que llegar muy lejos porque así tendrás éxito. Llévate a quien sea por delante con tal de alcanzar lo que deseas en la vida. En su debido momento te hará experimentar la culpa porque eso te creará una baja autoestima. Tu falsa voz desea que cuestiones todo, te dice es bueno ser analítico porque todo tiene que tener sentido. No acepta la opinión distinta y puede ofenderse si se siente atacado. El ego te hace mostrar la cara de la hipocresía porque con esta puede ocultarse.  Finalmente te dejará tirado en una esquina depresivo, infeliz y acomplejado. Te has compenetrado y estás tan identificado con ese falso yo que puede controlarte, puede tomar tus decisiones y más aún puede actuar por ti. Al final del camino te llegas a preguntar la razón de tus supuestas desdichas, pero sólo existe un culpable… tú lo permitiste. Le otorgas poder para que te haga vivir observando las leyes y los reglamentos, todo en el mundo son normas. Sólo así te hace juzgar y decidir qué es bueno y qué es malo.

Son esas leyes el instrumento para que salves o condenes a una persona. Te haces víctima de su adicción porque no tiene límites, te hace clasificar todo, cuestionar y te hace pensar que sólo tú posees la verdad. ¡Cuidado! El ego utiliza su mejor recurso, la espiritualidad. Con esto te hace estar siempre a la defensiva enjuiciando todo lo que tus ojos ven y otorgando a los supuestos transgresores todo el peso del castigo. Su concepto entre la lucha del bien y el mal lo obsesiona. Vive de eso y te inunda con pensamientos de que existen los buenos y los malos, por tal razón tienes que ubicarte en uno de los bandos.

¿Con qué te domina el ego?
Utiliza una poderosa arma: el miedo. El ego te aterroriza haciendo que creas que puedes perderlo todo, aún la vida. El ego no reconoce que hay vida después de la muerte. Para el ego es importante el miedo como medio para su supervivencia. Si no tienes suficiente dinero no puedes conciliar el sueño y con eso te controla la vida entera. Te posee cuando logra que le tengas miedo a la muerte, a la enfermedad, a la soledad, a ser rechazado, juzgado, no amado. Te hace estar decepcionado con las personas, la vida y contigo mismo. Te hace pensar que cada decisión es una nueva, pero te dice que tengas precaución porque alguien te puede lastimar. Muchas personas creen que esa voz es la del famoso personaje el “diablo”. Se les oye a menudo replicar: el “diablo” me puso un pensamiento, el “diablo” me hizo hacer esto o aquello, pero no es así. Es contradictorio porque entonces tendrían que afirmar que tienen el diablo dentro todo el tiempo y no quieren decir eso. ¡Imposible! Sólo lo hacen porque así justifican la condición de su falsa personalidad. En realidad no reconocen su otro lado, uno carente de luz. Es ese el otro yo, el cual no quieren aceptar, el lado sin luz de su personalidad humana.

‘Sólo el conocimiento que llega desde adentro es el verdadero conocimiento’.  Sócrates

¿Cómo me libero del ego?
Dejando hablar a la verdadera voz en medio del silencio, el verdadero yo.
Al ego le conviene apartarte de tu conciencia. Te aleja de la realidad verdadera y de lo que eres. Te quiere atrapar en el mundo de la ilusión, de lo común y corriente porque quiere que sigas creyendo que la vida sólo es dolor y sufrimiento. La voz del ego te puede parecer como la más lógica, pero no es la real. Sin embargo, La voz del alma es aquella que te resulta contradictoria, la que parece irracional, siempre es incomprensible porque es la voz real, es la voz de Dios que hay en ti. El poder que le permites tener a la voz falsa es tan grande que puede simular y opacar la voz verdadera con el deseo de controlarla y apagarla.

Tu verdadero yo surge cuando te detienes, ejerces el dominio propio y detienes la invasión de pensamientos del ego. Es la única manera que la podrás controlar. Es en el silencio y en la quietud de la mente cuando puedes sumergirte en ella hallando paz y sosiego. A través de la liberación de todo ese mar de pensamientos es que te deshaces de las culpas, los miedos, los juicios, los fingimientos y la hipocresía. Logras ver cómo la vida se une y contemplas la majestuosidad de tu interior.

El ego tratará de impedir esa conexión con tu ser, a él no le conviene que florezca la voz sensible del alma: el amor, la sensibilidad, la compasión, la verdad y el conocimiento de Dios. Sin embargo, puedes decirle a tu ego: Basta, mi ser va a conectarse con lo sublime. Puedes rechazar cualquier tipo de pensamiento, sólo sigue el silencio buscando esa unión divina con el Altísimo. Sabrás que para lograrlo tienes que apagarte, desconectarte de ese enchufe que te tiene encendido todo el tiempo. Necesitas descansar en la paz, necesitas reposo. Tu alma te está pidiendo a gritos recargarse, ¡Escúchala! Tu ego te dirá que necesitas estar activo, pensando, analizando. Te pide que no pares de pensar, pero tienes que hacerlo porque si no lo haces el ego te atrapará en un círculo vicioso, el que nunca se detiene. Te dará lo que quieres, pero luego tendrás otra necesidad, otra cosa sin resolver.

Siempre hay más, más y no acaba. Te dice cuando tengas eso serás feliz, cuando seas perfecto todos te verán como un “santo”, te amarán pero no es cierto, es otro engaño más. A pesar de que el ego es algo que no podrás borrar mientras estés en este cuerpo, sí puedes controlarlo. Lo único que tienes que hacer es decirle no. NO al juicio, NO a la hipocresía, NO a todos los prejuicios. Ama, ve y disfruta la vida tan simple como es, imita la sabia naturaleza que vive en armonía con todo. Ten compasión y no trates de analizar a los que no son como tú y sobre todo aquel que consideras tu enemigo, bendícelo no lo maldigas. Sé tu mismo y acéptate tal como eres, con toda tu perfección y tu imperfección porque al hacerlo aplastas tu ego. ¡Aquieta tu mente, detenla y purifícala! Deja fluir tu voz genuina, permite que te ilumine y te conecte con la esencia, el éter, lo verdadero. Tu luz fluirá, a eso se refería Jesús “Vosotros sois la luz del mundo” Ilumínate y se lumbrera a los demás, así entenderás que tu alma es todo lo que el ego no es y que sólo tienes ausencia de luz en tu interior.

En el estado de Carolina del Norte el Reverendo Charles Worley se manifestó sugiriendo poner a los homosexuales y lesbianas en campos centrados con vallas eléctricas. Personas como el Reverendo son los llamados santos que hablan de humildad y modestia, pero cuando los miras a los ojos no encontrarás un ego tan refinado en ninguna otra persona. Su ego ha adoptado la vestimenta de la religión o la santidad. 

Respuesta a su ego: El amor es contrario al miedo, la ignorancia y a la decadencia espiritual que existe en aquellos dominados por su lado oscuro. Todavía la verdadera voz del alma, la voz que ama, la que provee la sabiduría y la inteligencia hace recordarnos que es el amor quien todo lo alcanza, todo lo puede y todo lo redime.

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