Frase o Cita de esta semana:

"Nacer es el comienzo de un viaje que la muerte no detiene, por el contrario, esa transformación, esa liberación le permite al alma liberarse del cuerpo, esto permite seguir el viaje hacía la eternidad donde nos encontraremos con nuestra Divinidad"
Time of Metanoia
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7 de enero de 2013

El revolucionario religioso

Un hombre que nació en pueblo insignificante, relativamente pobre, hijo de una mujer humilde, creció en otro pueblo sin mucha importancia, trabajó como carpintero hasta que tuvo 30 años para luego vivir y dedicar los últimos tres años de su vida como un predicador perseguido. Nunca escribió un libro, pero ha inspirado a muchos, no tuvo familia para sí, pero acogió de amor a todos los seres humanos, jamás asistió a la universidad, pero dictó cátedra de humanidad, jamás puso un pie en las ciudades grandes, pero su legado trascendió fronteras, nunca viajó más allá de su continente, pero su grandeza recorrió el mundo… jamás realizó ninguna de las cosas que generalmente se asocian con la grandeza, pero venció la muerte.

Se dedicó a sanar enfermos con su palabra y sus manos, vivió para enseñarnos el camino del amor que conduce a la vida eterna, no construyó templos ni palacios, no tenía más credenciales que él mismo. Fue el primer gran revolucionario de la historia religiosa. Cuando todavía era un hombre joven, la opinión pública se volvió en contra de El. En la hora de mayor peligro sus amigos le abandonaron, uno de ellos le negó, otro le traicionó por dinero, tuvo que soportar la burla de un juicio, su pueblo no lo eligió a El para su liberación, siendo Barrabás el liberado, fue expuesto a una cruz entre ladrones, sintió la furia y la tortura en su cuerpo, probó el juicio del que es capaz el ser humano, fue escupido y humillado, sus ejecutores mientras el moría, se jugaron la única propiedad que tuvo en la tierra… su túnica. Cuando murió, fue bajado y puesto en una tumba prestada. 

Han pasado casi veintiún largos siglos, sus enseñanzas, su compasión y su amor no han podido ser opacado por los avances de la tecnología, por los grandes barcos, aviones, cohetes que se han construidos… tampoco por todos los ejércitos que han existido… por todos los parlamentos y gobiernos que se han instalado… por todos los reyes e imperios que han reinado… Todo eso no ha afectado ni opacado la vida única y solitaria de este hombre que venció la muerte, que en su caminar sobre la tierra influenció tan poderosamente con amor y misericordia a toda una humanidad, que seguirá inspirando por los siglos de los siglos…ese, su Creador, su Padre y su mensaje fue el que Jesús nos presentó...un mensaje de amor, con enormes dosis de humildad, sin pensar en recompensas, en lucro, en gloria o reconocimientos.

EL es hoy por hoy la única inspiración, es la esperanza del mundo, el consuelo de los tristes y el redentor de todos… su nombre, su presencia en nuestros corazones llenan nuestras vidas de verdad, esperanza, fe, amor, misericordia, compasión y mucha humildad, entonces habremos encontrados las señales del camino que nos conducen e indican que vamos por el camino correcto…el que nos conduce a la vida eterna.


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6 de diciembre de 2012

¿Qué ganó Jesús?

En mi niñez escuché muchas veces a mi padre decirme, ‘Hijo, muchas veces perdiendo se gana’, esa frase me marcó desde entonces, se grabó en mi pensamiento como si se hubiese escrito en piedra a fuerza de un cincel y martillo. No ha sido fácil entender su significado. Nunca pude saber a qué se refería mi padre con la frase o por lo menos que significado tenía para él. Cuando por mi inquietud le indagaba, sólo me explicaba, “Es sencillo, hijo, en ocasiones es mejor perder que ganar”. Esa explicación acrecentaba aún más mi curiosidad por las palabras y la manera de ejecutar una ecuación donde perder era mejor que ganar. Como niño nunca la logré comprender, sólo el tiempo, la humanidad, la vida misma, las personas con las que me encontré en mi camino se encargaron de darle ese significado con claridad. Quizás para mi padre la frase tuvo un significado distinto, o usted por su propia experiencia en la vida pueda darle un singular significado a esta singular frase. En mi caso le explicaré mi humilde concepto.

Buscar los orígenes de la frase o su uso en el contexto histórico podían ayudarme a entender la frase que me permitía perder pero a la vez ganar. En una época de mi vida concluí que definitivamente la frase no era posible aplicarla a este mundo. Una conclusión inmadura propia de mi edad de adolescente. 

Lo que es un hecho es que la frase puede convertirlo en un perdedor o en un ganador. En un mundo que todos desean ser ganadores, ser perdedores no es la norma. Los ganadores temen perder y los perdedores desean ser ganadores. Ser perdedores en un mundo de ganadores es difícil, dado los prejuicios, estigmas sociales, culturales que abarcan más el concepto, aunque nuestro mundo insiste en centrarlos entre en estos dos grupos. Lo que es evidente en este mundo de ganadores muy pocos desean perder para ganar. 

Los ganadores tiene éxito, educación, dinero, posesiones…todo aquello que Jesús rechazó en su paso entre nosotros. En este mundo materialista de ganadores ser como Jesús es sinónimo de ser perdedor al igual que seguir sus genuinas enseñanzas de vida, alejadas del materialismo. Enseñanzas que vivió en ejemplo propio para demostrar a un mundo tóxico la verdadera esencia de la vida, la misma que no radica solamente en el cuerpo, está en nuestro espíritu, en nuestra alma que desea ser libre de esas ataduras ligadas a los conceptos de ganadores o perdedores que ha creado el mundo. Jesús no impuso, sino condujo y ofreció esa libertad por la vía del amor, su mayor exponente, con agradecimiento honrando con amor al Creador, esa es la fórmula de convertirse en perdedor según este mundo. 

Hoy como adulto entiendo muy bien la frase ‘Perdiendo se gana’, no estaba muy lejos de su significado que mi rebeldía de juventud me permitía entender. Es una ecuación que no se aplica al mundo materialista en el que vivimos. Es una regla que ayuda a su mundo espiritual para poder sanar el alma de  las ataduras que nos hacemos o nos sometemos cuando es mejor perder una amistad que no conviene y que puede llevarle a problemas. Una pareja que obstaculiza su crecimiento o le ata al sufrimiento, un trabajo que no le agrada o le satisface y que estás en él sólo por compromiso o dinero. Las religiones que le condenan y le llevan al infierno, entre otras situaciones que la humanidad ha deseado darle importancia y prominencia en nuestro mundo. Las situaciones mencionadas nos atrapan en el afán del mundo físico, del mismo que Jesús deseó liberarnos. 

La vida de Jesús lo ilustra perfectamente…aunque algunos creen que Jesús perdió la vida, El nunca perdió nada, todo lo creado, lo visible e invisible es conferido a El, a mí y a usted. Este mito no es concerniente a los demás, sólo le concierne a usted, ¿Es su concepto? o ¿El del mundo que le abruma sobre ser ganador o perdedor?. Jesús en el Calvario cuando exclamó: ‘Consumado Es’ se declaró el vencedor a pesar de que le vieron morir, le vieron perder… No importa lo que piense el mundo, Jesús NO se dejó influenciar por este mundo porque su reino es fuera de la comprensión de este mundo, como quizás para muchos la frase que origina este escrito... pero mi significado es sencillo, 'Es el camino para llegar allá, al mundo espiritual, al Reino que se refería Jesús, perdiendo las cosas de este mundo, incluyendo nuestro cuerpo, nuestra vida…la ecuación que me permite perder y a su vez ganar la libertad y eternidad'.

¿Qué ganó Jesús? Nada. ¿Una parte de un pueblo que no le ama, no le escucha, no vive a su voluntad? ¿Qué perdió? Nada. ¿Qué experimentó entonces? Ser un ser humano ¿Qué desmostró? Que en este mundo se puede vivir de acuerdo a la voluntad del Padre, que venció la muerte, que es posible perdonar a pesar que el prójimo le crucifique... sólo con amor, tolerancia y misericordia. Acciones que muchas veces están ausente en el mundo materialista, intolerante, violento, etc. Jesús perdío la vida pero está sentado a la diestra del Padre... ¿Entonces?, habremos entendido que perdiendo se gana.

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27 de julio de 2012

Jesús, su metanoia


Entendemos el proceso evolutivo espiritual como la transformación del ser humano a mayores niveles de conciencia. Es el proceso que llamamos metanoia, que no es concebido como “arrepentimiento”, o pase de una situación negativa a positiva, sino una transformación en la comprensión de la conciencia espiritual humana, de forma que se viva una vida iluminada  guiada por el Creador Divino que está en el interior de nosotros, abandonando las formas egocéntricas e individualistas de vivir y comprender la vida, así como nuestro afán de comprender el propósito en ella.

Para comprender la transformación, lo que llamamos la metanoia de Jesús no se requiere de enormes dosis de fe sino comprender su humanidad la cual testifica la revelación del Creador Divino. Ese hecho es más que suficiente para comprender  su amor por nosotros. En las escrituras el aspecto divino de Jesús cobra más protagonismo que su aspecto humano a pesar que fue en su naturaleza humana la que verdaderamente sufrió esa transformación, su metanoia. La naturaleza divina era una parte inherente a El por lo cual no existía necesidad de transformación alguna.

La parte teológica sobre los relatos de su vida no le hacen justicia al ser humano interpretado por Jesús. Su sacrificio por la humanidad constituye una de las experiencias más traumáticas que un ser humano pueda enfrentar...la crucificción y la muerte.  Su expresión de amor hacia la humanidad que lo condenó fue uno de los actos más sublimes que un ser humano puede experimentar. Sin duda alguna su vida entre nosotros nos permitió conocer la bondad, el amor y la grandeza del Creador. A través de Jesús el Creador presenta su mensaje de vida eterna, el mensaje sobre su reino… palabras esperanzadoras para el mundo, para el ser humano, que mantienen una promesa, que no caducan, que mantienen su vigencia hoy día a pesar de la antiguedad de las mismas.

¿Podemos desde el aspecto humano revelar nuestro aspecto divino como lo hizo Jesús?

Lo grandioso de esos gestos de sacrificio, entrega y amor presentados por Jesús fueron expresados por el amor de su Padre hacia nosotros, por la aceptación de su misión, propósito y la unicidad con lo divino.  En este contexto no podemos conocer a Jesús desde un punto histórico, teológico o divino exclusive. Debemos conocerle en todos los aspectos de su humanidad-divinidad, haciendo una contraparte de los sacerdotes, escribas e historiadores que se han mantenido con un solo lado del perfil de la historia de Jesús, la divina, como si revelar la esencia de la humanidad de Jesús restara méritos a su grandeza. Sin embargo, es en la humanidad de Jesús que la revelación del Creador encuentra su máxima expresión, demostrando lo capaces que podemos ser desde el aspecto humano. Revelar nuestro aspecto divino como lo hizo Jesús significa dejar que fluyera esa fuente divina en su alma, espíritu y cuerpo para sentir la unidad con su Creador. Las expresiones de Jesús explican que su Padre y El son lo mismo, son Uno. El que lo ve a El o cree en El, ve y cree en su Padre, repitió Jesús en las escrituras. Estas son algunas entre otras frases reveladoras que han sido mitigadas en las escrituras.

Los evangelios no realizan una transcripción  precisa de los hechos, dejando mucho por explorar más allá de su papel de cordero y salvador. Los primeros años de Jesús, aún los que de ellos “no” sabemos o “no” se nos dice nada en las escrituras, encarnan a un hombre con una profunda metanoia en su vida. Esta visión que exploraremos es la vida de Jesús que nos lleva hacia el camino de liberación que El mismo caminó, que El nos trazó, pero como humanidad no hemos entendido aún o no deseamos comprender como le sucedió a los fariseos religiosos de las escrituras.

En los tiempos de Jesús existían los múltiples ritos, los distintos dioses, los innumerables dogmas, los centenares de mandamientos, la barbarie, las luchas, guerras, entre otras situaciones que aquejaban a la humanidad…un mundo en caos. Este fue el mundo en el que Jesús nació, creció y murió. Jesús vino a salvarnos, pero me parece que él vino a hacer mucho más… Jesús vino a enseñarnos cómo hacerlo, enseñando el camino y la verdad para lograrlo. En Jesús el mundo encuentra la esperanza..., ningún hombre había tomado tal postura ante la vida, ante la cultura, ante la religión como El lo hizo. Conquistó a miles sin armas, venció la muerte…el temor más arraigado en la raza humana.

¿Por qué lo hizo?
Las escrituras brindan esa respuesta. La pregunta a hacer es; ¿Cómo lo hizo? Jesús un judío piadoso de origen humilde procedente de Galilea. Pasó casi toda su vida dedicado a trabajos manuales, sin hacer nada aparentemente, nada extraordinario durante 30 años de su vida, de pronto sufre una transformación espiritual que lo lleva a abandonar su forma de vida, su familia, su actividad común, su trabajo, su rol social, para convertirse en un predicador ambulante, en un hombre extraordinario lleno del Espíritu. ¿Qué le impulsa a proponer una transformación radical de la sociedad, a enfrentarse con el poder religioso y civil hasta el punto de perder la vida en ese intento?

Esa es la metanoia de Jesús, la cual no empezó con el bautismo hecho por Juan, fue mucho antes en su vida…

Jesús pudo observar de cerca como vivía la gente, el hambre, la penuria, la enfermedad y la miseria del pueblo. Miró de frente las condiciones de los pobres y marginados, las injusticias a las viudas y los huérfanos, además de la opresión en la que vivían. Identificó la falta de igualdad de los opresores que poseían las riquezas… los herodianos y los sacerdotes nadaban en la opulencia e imponían yugos, dogmas, mandamientos y ritos con la excusa de la Ley, que ellos mismos no soportaban o cumplían.

Jesús sintió el sufrimiento y angustia de la gente en su carne mucho antes de ser crucificado. Comenzó a ayudar a la gente, sanando a los enfermos, y resucitando a los muertos. Dentro de El se alimentaba la esperanza que todos entendieran la relación de unos con otros y su importancia, aspiraba a que todos lograran una transformación de la forma de actuar entre las personas. El pensaba que era necesario que cambiáramos radicalmente de actitud e insistía que necesitábamos cambiar nuestro egoísmo y nuestra forma cerrada de vernos a nosotros y a nuestros semejantes. Estaba radicalmente en contra de la injusticia, de la opresión, de la hipocresía y de los ritos vacíos, pero parecía comprender la naturaleza humana de forma diferente. Entendió por que su misión iba dirigida a compartir la vida de los pobres, a rescatar la dignidad de estos en medio de tanta pobreza e injusticia. A partir de ese momento no existió una separación entre su persona y los que sufrían. Jesús descubrió su misión en el silencio y en la oscuridad de los problemas de la vida, desde su aspecto humano, con el mismo esfuerzo y la misma incertidumbre que afrontamos todos. Su punto de partida, que se convirtió en el centro de su mensaje, es sentir la proximidad de lo divino, hasta identificarse con El Padre, en una experiencia de unidad. Todo su mensaje fue a partir de ese momento el resultado de un dialogo íntimo en su interior. Encontró su humanidad y mostró su divinidad.

No era necesario, ni conveniente, alejarse de la forma de vida de la gente, no había que rechazar lo que la vida ofrecía, era posible sonreír con las cosas y disfrutar de ellas. El espíritu que escuchaba en su interior le llevaba a decir que todo era bueno, y que todo era santo y estaba lleno del espíritu divino. Pero había que vivir libre, no sometido al error de la separación. Era una condición radical de la voz que escuchaba, debía soltar todas las amarras con la vida para estar disponible a la acción de liberación que debía ser hecha. Por ello su vida se enfocaba como un mensaje de pobreza y riqueza al mismo tiempo. Pobreza aparente pues no poseía nada y riqueza porque al ser parte de todo, todo era suyo al mismo tiempo.

Lo más triste de una persona pobre es que sólo tiene mucho dinero…

Jesús aprendió que no debía esperar ver resueltas milagrosamente todas las necesidades. Aprendió a pasar penalidades y sentirse abandonado a pesar del espíritu que lo llenaba. Esta experiencia puede ser contradictoria, y añadía en muchos momentos de su silencio una oscuridad que al principio no comprendía, pero pronto percibió que la vida humana ha de ser independiente. Aprendió que el Dios Creador al que empezaba a llamar Padre intimo, y que percibía desde dentro, le dejaba solo y libre en las tareas humanas, no le daba de comer como incluso hizo con el pueblo en el desierto, ni de beber, ni resolvía las necesidades de cada día, sino que eso había de ser la tarea de los hombres actuando en función del espíritu interior.

Otra fase de su aprendizaje en soledad fue la comprensión de la clave de su vida. Esta suponía la aceptación no solo del desequilibrio inherente de toda la existencia, lo que producía la tensión dramática de la vida, sino la propia naturaleza especial de los que deciden seguir los designios del espíritu. Al proclamar la buena nueva de la renovación de las relaciones humanas y de las relaciones de los hombres con Dios dentro y fuera de ellos mismos, suponía una denuncia de las condiciones injustas de opresión que ejercían los poderosos, tanto religiosos como políticos. Por ello significaba un camino de sufrimiento y entrega, un camino de denuncia y riesgo, que implicaba ser perseguido, no aceptado y poner en riego su propia existencia humana. El lo expresaría después cuando dijera: “bienaventurados seréis cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía…”. El mismo sintió en el silencio el peso de su mensaje y la consecuencia dolorosa del mismo. Ahí encontró su fragilidad. Ahí encontró su espíritu de entrega y sacrificio.

También comprendió como el nuevo mundo que se le abría, era un mundo en que había que pasar por la renuncia al poder y el control sobre otros. Vio su misión profética como una misión de servicio, de cambio radical de la forma de relacionarse unos con otros, sobre condiciones de igualdad, de donación y de justicia, por ello concretó su rechazo a la imposición violenta al mundo, y su proclama de una actitud de servicio al lado de los que más lo necesitaban.

El corazón de Jesús se llenó de alegría al percibir la presencia del espíritu divino en todas las cosas. Sintió radiante como se manifestaba en cada momento, en cada gesto pequeño, en cada cosa, en cada animal, planta o humano que le rodeaba. Eso le permitió ver directamente cuál era el origen de la transformación, una intervención decisiva, permanente, ver lo divino en cada momento en el interior de todo. Bailaba y cantaba con los pájaros de la orilla del Jordán, con los pequeños animales del desierto, con las nubes y las arenas interminables. Su vida se volvió un poema de amor que supo podía transmitir como un grito de esperanza.

El consideraba necesario un cambio del corazón, como El lo experimentó en sí mismo; pero este cambio era ya accesible a todos, y estaba ya actuando, estaba presente aquí y ahora. No era algo del futuro, no era algo del fin de los tiempos. Este cambio era el que habría de crear el nuevo tiempo. Con él terminaría el sufrimiento. Con él se resolverían las penalidades. A través de él el espíritu divino se manifestaría desde cada persona, desde cada grupo, y esto cambiaria las condiciones de la sociedad creando un mundo diferente. No había pues que alejarse de la vida, sino ir a la fuente de la vida y celebrarla, transformarla desde dentro. Esto es lo que aprendió y realizó Jesús en el silencio.

Jesús fue el Mesías que comprendió y nos mostró el rostro de Dios, lo divino que existe en el interior de nosotros mismos de una manera humilde, de entrega y aceptación de las esperiencias que suponen los caminos humanos. A pesar de la vulnerabilidad y la incertidumbre de la humanidad, la vida es un proceso evolutivo, necesario para nuestro crecimiento espiritual. Su nivel de conciencia, de conocimiento le permitió entender que su Padre y El son Uno y que todos a pesar de nuestras múltiples diferencias somos parte de El, por ende de su Padre, El Creador. Jesús lo dijo una y otra vez: si me ven a mí ven al Padre. De la forma como actuaba, expresó de la mejor manera las cualidades del Espíritu Divino que predicaba y al que llamo Padre, y que situó dentro de cada uno de nosotros.

La unidad intrínseca de todo lo que existe, de su verdadera naturaleza divina, espiritual nos permite conocer que el Creador no existe fuera de nada de lo creado. No es separado de lo que existe, sino que está entramado en la propia evolución de las cosas, siendo la sustancia misma del Universo. El Pleroma es la expresión completa de lo divino en lo existente, ese es el ejemplo de Jesús, de nosotros mismos, ¡somos el pleroma!, la expresión de esa creación. No puedo concebir un Dios Creador externo y separado de su creación, de la naturaleza que lo rodea, de los humanos que se relacionan entre sí con la sustancia y fuente divina en una historia de amor y odio, justicia y pena, perdón o castigo.

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18 de mayo de 2012

Los "apartados" de Jesús


Muchas personas que pertenecen a distintas denominaciones religiosas se sienten “rectas”, “responsables”, “devotas”, “santos” y “obedientes” a la voluntad de Dios. Existen miles de denominaciones religiosas en nuestro mundo con diferentes filosofías, doctrinas, dogmas y credos, que logran segmentar aún más el mundo religioso.

Algunos “devotas” que pertenecen a estas organizaciones religiosas se perciben así mismos distintos y separados de los demás. En ocasiones pueden sentirse superiores, inclusive “santos” de la palabra con derecho de cuestionar los valores y creencias de los demás. Incluyendo de los que no visitan iglesia, templo, mezquita o centro alguno. Otros van más lejos, llegan al punto de cuestionar la relación con Dios de aquellos que ellos llaman “apartados”.  A juicio de muchos de esos “devotas” los “apartados” son indignos del amor y gracia de Dios porque no le sirven o no asisten a alguna denominación. Sin saberlo o con conocimiento asumen un papel que sólo le corresponde a Dios. Esto último representa una intromisión de unos derechos exclusivos de la Deidad Suprema. Esto puede constituir una falta de juicio de los “devotas” que raya en la ignorancia de todo aquel que desea personificar a Jesús sin despojarse de esa conducta, denominador común que los ha alejado de la esencia divina, del mensaje y de la humildad del Hijo de Dios.

Jesús fue el primer "apartado"

El término los “apartados” es contraproducente, basado en ese concepto Jesús fue el primer “apartado”, EL no fue bien recibido por los “santos” “devotas” religiosos de la época. Jesús fue más lejos obvió la “santidad” y “obediencia” de los sacerdotes. Se rodeó con “apartados” quienes fueron sus ayudantes y acompañantes. Creyeron sus buenas nuevas y se convirtieron en Apóstoles. Jesús sirvió, enseñó y sanó a los menos “santos”, a los pobres, necesitados y desventajados espírituales, entre otros, pero los “devotas” de aquellos tiempos no pudieron comprender sus acciones, a pesar que sus palabras eran para todos los que deseaban escuchar las buenas nuevas.

Pero el concepto está más errado aún debido a que nada ni nadie está separado de Dios. Todos estamos relacionados unos con otros aunque nuestra conducta y el “ego” desea que nos mantengamos pensando que estamos separados entre sí. Sólo existen algunos que no han despertado o que no han recordado quiénes son todavía. Otros que no entienden que son hijos de Dios. Por otro lado los “apartados” recurrentes (que entran y salen de las entidades religiosas) son el producto de algunos “devotas” que alejan y separan con su conducta a los de menos “santidad”. Un fenómeno que Jesús experimentó en su época y que esta bien presente en muchos de los “devotas” de las denominaciones de hoy día.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20

Algunos de los “apartados” han elegido vivir siguiendo el sendero que Jesús enseñó con dosis de amor, gracia y tolerancia entre otras características difíciles de interiorizar por algunos “devotas” que desean perpetuar el miedo y el temor a todos aquellos que piensan o se comportan distinto. Los llamados “apartados” han hecho una selección  sin abandonar sus creencias en Dios, por el contrario, muchos han decidido ser “apartados” para mantenerse lejos del comportamiento de los “devotas”. Los “apartados” han preferido honrar lo que Jesús vino a derrocar con amor… las viejas creencias y enseñanzas posiblemente mal interpretadas y perpetuadas por los "devotas" religiosos de la época antigua.

La fuerza de la liberación que trajo Jesús presenta un Dios de tolerancia, que ama a su creación, solo pide amor a cambio hacia El y hacia los demás, eso quedó claramente establecido en los dos primeros acuerdos (Mandamientos), no se necesita más ninguno si se cumple con esos dos. El pagó todo aquello que se llama “pecado” para que nadie tenga que sufrir el peso de la ley. En otras palabras, el Espíritu existe para guiarnos por el sendero del amor que nos llevará al encuentro con Dios por su gracia. Una ley que debemos cumplir voluntariamente…amar.

Aunque los “devotas” del pasado mataron a Jesús por sus enseñanzas, el primer “apartado” les continuó amando… Clavado en la cruz Jesús expresó; “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”…¿Podrán los “devotas” del presente? 

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12 de mayo de 2012

Jesús el humano divino

Jesús, ¿humano o divino?

“Si Jesús era un hombre, la cruz fue un horrendo crimen, pero si era Dios, fue una verdadera ofrenda. Si Jesús era un hombre, la cruz fue un martirio, pero si era Dios, fue un sacrificio. Si Jesús era un hombre, le arrebataron la vida, pero si era Dios, él la brindó voluntariamente. Si Jesús era un hombre, es digno de admiración, pero si era Dios, es digno de adoración. Si Jesús era un hombre, debemos ponernos de pie ante él, pero si era Dios, debemos levantar nuestros brazos al cielo”

Un tema complicado que generó muchos debates entre los religiosos de la época.  Provocó varios Concilios para atender los conflictos divisorios con el fin de agrupar y definir una posición religiosa común en consenso y por votación. Esos debates fueron hechos históricos en los que se  promovieron y aprobaron los canones, dogmas, credos que se utilizan hoy en día en muchas de las religiones del presente.

Antes de comenzar a exponer el suceso histórico, mencionar los Concilios efectuados y mi opinión al respecto, en cuanto a si Jesús fue humano o divino definamos los términos:

Humano

Posee un cuerpo y lo caracteriza su particular ADN de su especie. Pertenece a la familia de los mamíferos, ya que su fecundación es interna en el útero o matriz donde se desarrolla el embrión. Es vertebrado por poseer un endoesqueleto formado por huesos. Posee un sistema nervioso, vascular, respiratorio, entre otros, con un cerebro que controla los sistemas en adición de articular sus ideas, pensamientos y emociones que le permiten racionar. Posee el lenguaje e idioma y la capacidad para desarrollar su cultura. Es la única especie conciente en una etapa temprana de su vida que en algún momento va a morir.

Divino

Relativo a Dios, sinónimo de sagrado y sobrenatural, de un  “Ser”. Entidad que tiene el poder y dominio central de manera trascendental de todo lo existente sobre la vida de todos los seres vivos entre ellos los humanos. Un ser excepcional de conocimiento ilimitado de todo lo que representa, que sobrepasa en todos los aspectos al humano. Poseedor de dones, fuerzas, energías, conocimiento, leyes, verdades que sobrepasa todas las capacidades y el conocimiento de la raza humana.

El Concilio de Calcedonia

Las profundas divisiones de los religiosos ante las definiciones validaban el polémico tema. Los que estaban a favor y en contra de que Jesús era sólo un humano versus los que afirmaban que Jesús era sólo un Dios.  ¿Fue Jesús un hombre o era un Ser divino? El Concilio de Calcedonia se celebró  en los meses de otoño en el año 415 DC en búsqueda de la respuesta. Este cuarto de los siete Concilios celebrados define la posición de las Iglesias Católica y Ortodoxa con relación al debate sobre la humanidad y divinidad de Jesús. El debate se arrastraba desde el primer Concilio de Nicea en el año 325 DC promovido por el Emperador Constantino por razones políticas más que religiosas.

En ese momento en la historia se pudo tener en consideración las definiciones mencionadas que permitió la posturas y preguntas de los debatientes ¿Jesús, humano? ¿Jesús, divino? Eje de los análisis antes de que sus miembros tomaran una final decisión con relación a la naturaleza de Jesús.

¿Jesús, humano?

En la definición del término humano, todas las características sin exceptuar las no mencionadas arriba muestran a un Jesús humano. Los datos que proporcionan las escrituras ofrecen un marco claro de su humanidad. En el Evangelio de Juan dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros…” Juan 1:14. Carne en griego ‘sarx’, significa el hombre en concreto, que comprende la corporeidad y la caducidad de la carne. Esta carne, su naturaleza humana, la recibió Jesús de su madre María.

Según su genealogía descrita en Mateo 1:1-16 viene de una cadena de humanos que pasa tanto por Abraham y David por un lado y por el otro Tamar, Rahab y Betsabé. En el Evangelio de Lucas 2:1-13 cuenta que Jesús nació como un bebé de una mujer humana, en circunstancias terrenales y primitivas. Sus padres humanos María y José lo llevaron al templo para circuncidarlo, un rito totalmente humano realizado a los varones primogénitos. Creció, paso las etapas de niñez , adolescencia y adultez como cualquier otro humano. ‘Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y con los hombres’, Lucas 2:52.

Jesús se cansaba, tuvo hambre, sed, sintió tristeza, coraje, alegría, indignación, dolor, soledad, miedo y lloró entre otras emociones propias del ser humano. Ejerció el oficio como carpintero. Su cuerpo humano fue sensible al dolor y a los golpes…finalmente asesinado por otros humanos y crucificado entre otros dos hombres. Durante la terrible agonía mientras moría en el madero de la cruz, Jesús pronunció sus últimas palabras, entre ellas: “Tengo sed”,… “Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado”. Dolorosas y conmovedoras expresiones de la verdad de su humanidad. Jesús era completamente humano de acuerdo a las escrituras.

¿Jesús, divino?

En la definición del término divino, todas las características sin exceptuar las no mencionadas arriba muestran a un Jesús divino. Como nos relata Lucas en 3:23-38, la genealogía de Jesús es registrada y traza su ascendencia hasta Dios.

El rey Herodes no lo consideró como un simple humano, ya que ordenó quitar la vida de muchos bebés varones en un intento fallido de matarlo según se describe en el capítulo 2 de Mateo. Ana como Simeón le reconocieron como divino al momento de realizar el ritual de la circuncisión. Lucas 2:25-38.

Pero las acciones que indican y afirmaban su divinidad se plasmó cuando realizó las cosas sobrenaturales y excepcionales. Convertir el agua en vino, sanar a los enfermos, sacar demonios, resucitar muertos o devolver la vista a los ciegos fueron actos de Jesús más divinos que humanos.

En las escrituras se pueden encontrar textos que argumentan sobre la divinidad de Jesús. Por ejemplo, “El es la imagen del Dios invisible…” Colosenses 1:15,  “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” Colosenses 2:9

El centurión romano, quien era pagano, reconoció durante la crucifixión que Jesús era el Hijo de Dios. Mateo 27:54.

¿Pero qué afirmaba Jesús sobre sí mismo?

Cuando los líderes religiosos lo enfrentaron diciéndole: “Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza”, la respuesta que Jesús dio nos dice mucho: “Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen” Juan 10:22-39. Luego se refirió a los muchos milagros que había realizado y preguntó a los líderes religiosos cuál de estos había causado su deseo de apedrearlo. Ellos respondieron: “No te apedreamos por ninguno de ellos sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios”. Luego de esto, Jesús básicamente afirmó una vez más ser Dios y los principales intentaron arrestarlo, pero él se les escapó de las manos.  En otro texto Jesús le preguntó al ciego que había sanado en el día de reposo, si creía en el hijo de Dios, este le contestó, ¿Que quién era ese? y Jesús dijo al ciego: “Pues le has visto, y el que habla contigo él es”.

Las afirmaciones de los Concilios

Luego del Concilio de Calcedonia el conflicto se extendió algunos años más hasta el Concilio de Efeso en el año 431 DC. Se defendió una vez más las dos naturalezas de Jesús, la humana y la divina afirmando que Jesús era a la vez Dios y hombre. Las posiciones encontradas resolvieron las diferencias dos años después basado en la fórmula presentada y aprobada de las dos naturalezas logrando la unión entre las partes.  Aunque esta resolución no fue del todo aceptada por el grupo que sostenía que Jesús fue solamente humano, el debate continuó desde el año 444 DC hasta el 448 DC declarando anatema a todo aquel que no aceptaba la resolución de las dos naturalezas. Pero el debate continuó hasta el año 451 DC. Reafirmando la resolución de las dos naturalezas, a continuación parte del texto de la decisión del Concilio:

Siguiendo, pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Hebr. 4, 15];…

Si seguimos la trayectoria de este debate podremos darnos cuenta que continúa hasta el presente. Posteriormente esa resolución fue adoptada y aceptada por otras denominaciones religiosas, mientras otras aún mantienen su oposición.

Pensar que Jesús no fue humano puede ser un error garrafal de la interpretación de las escrituras. Si nos atrevemos a decir que Jesús fue sólo un Dios en este mundo perpetuamos el error de los ‘docetas’ que afirman que Jesús era un hombre ‘aparente’, es decir, tenía apariencia de un hombre, pero en realidad era Dios. Jesús no fue un hombre aparente, no fue un ‘fantasma’, sino un hombre real con la divinidad de Dios. Así lo conocieron los Apóstoles y el grupo de creyentes que constituyó la Iglesia en sus inicios lo que fue rectificado en los concilios. Recordemos que la ley debía ser cumplida por un humano, no por un aparente 'fantasma'. Las dos naturalezas: la humana y la divina que mostró Jesús por sí sólo se demuestran. Jesús le dice a Nicodemo “Lo que nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” Juan 3:6

No deberíamos seguir creyendo como los fariseos religiosos del pasado que no pudieron comprender el lado divino del humano Jesús, que no creyeron y menospreciaron sus palabras, dejándose guiar por las malas interpretaciones de algunos de los textos antiguos. Rechazaron su divinidad por pensar que El era un simple humano. Desde mucho antes de los Concilios hemos tratado de limitar su poder en nosotros otorgado por la herencia de ser hijos de Dios. Los Concilios sólo lograron limitar oficialmente el poder de Dios en nuestra humanidad. Si el hombre desde el comienzo ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, lo que es humano puede manifestar también lo que es divino. El reveló su divinidad mediante la humanidad, mediante una vida auténticamente humana. Su humanidad sirvió para revelar su divinidad, esa es nuestra enseñanza, la misma que brindó a los Apóstoles.

El mismo Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, el las hará también; y aún mayores hará…” Juan 14:12. En el Salmo 82:6 dice; Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo;... ¡Entonces!, ¿Por qué no podemos creerlo? 


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10 de abril de 2012

Jesús dijo...

Si las iglesias o las religiones no tienen tus respuestas... 
sigue a Jesús... el dijo que El era el camino, la verdad y la vida...


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