Frase o Cita de esta semana:

"Nacer es el comienzo de un viaje que la muerte no detiene, por el contrario, esa transformación, esa liberación le permite al alma liberarse del cuerpo, esto permite seguir el viaje hacía la eternidad donde nos encontraremos con nuestra Divinidad"
Time of Metanoia

29 de septiembre de 2012

El síndrome de Pinocho

La personas que mienten son incapaces de afrontar la realidad por lo que se condena a vivir bajo la mentira. En nuestro mundo la primera gran verdad es que todos mienten. No importa la manera que lo quieran llamar: mentiras grandes o pequeñas, piadosas o necesarias, el acto sigue siendo despreciable y el mismo conduce a una vida carente de verdad. La verdad es innegable, absoluta y pura. Pero la mentira corrompe, destruye y aniquila. 

¿Por qué miente esta sociedad? Simplemente porque se quiere ocultar la realidad de los actos o los eventos. Sabemos que es incorrecto este proceder pero mintiendo las personas evitan enfrentar las consecuencias de sus actos. La mentira es inventar y reinventar una historia tras otra, una vez dicha no tiene límites y como escribió el poeta inglés Alexander Pope “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. 

"La verdad duele una sola vez, las mentiras para ocultar una verdad duelen mucho más"

El problema de mentir es que cuando decidas hablar verdad nadie te creerá, ese será tu peor castigo. Si la haces un hábito esto podría considerarse como un grave trastorno cuando notes que no puedes parar de hacerlo. Tendrás una conducta repetitiva y compulsiva. No tendrás freno. Serás el mentiroso del grupo y esta es una mala etiqueta difícil de quitar. Según Nietzsche la preocupación no es que mientas, sino que ya nadie podrá creer en ti. 

La mentira es y será uno de los males que sufre la humanidad. Tantos ricos como pobres, políticos y religiosos todos en una medida u otra mienten. ¿Por qué mienten? ¿Por qué no expresan genuinamente lo que piensan y sienten? Este sería un mundo mejor si todos tuvieran la valentía de decir la verdad tal y como es, sin tapujos, sin disfrazarla. No sólo en ocasiones, sino siempre. Sin justificar la mentira diciendo que el fin justifica los medios porque todos merecemos la verdad absoluta. Sin rozar la mentira, sin guardar silencio porque es la mayor mentira. Sin temor a que la verdad duela porque sólo dolerá una vez no así la mentira. Nadie merece ser traicionado porque la mentira es alta traición. No debería ser enseñada por los padres porque es veneno para el alma de los niños. No debe ser dicha para crear un falso personaje porque luego descubrirán quién realmente eres. A fin de cuentas la mentira no debería nunca salir por la misma boca con que bendice a Dios. 

“No hay nada oculto que no haya de salir a la luz”


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7 de septiembre de 2012

Su cruce del Jordán


La palabra imposible pertenece al vocabulario humano, es una confesión de la incapacidad o limitación del ser humano para ver en ocasiones más allá de las circunstancias que le rodean. Ante esta afirmación humana Jesús dijo que todo lo que es imposible para los hombres es posible para el Creador. 
“…no te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios” Juan 11:40

Para creer en esas palabras debemos utilizar el recurso de la fe, pieza fundamental para hacer posible lo que parece imposible.  La fe de Jesús era una especial, era una fe en la que El creía y actuaba sobre ella, por ejemplo, en los momentos de sanar a los enfermos, sanaciones imposibles para los humanos eran posibles para El.

“¡Lázaro, ven fuera!”
Todo esto nos parece irracional, pero la fe es la fórmula divina de responder a las “crisis humanas”. Es la fe que nos permite creer que el Creador puede ayudarnos a lograr un cambio en nuestras vidas o en nuestras circunstancias. Eso no sucede por arte de magia, usted tiene que accionar la fe, su selección debe ser genuina, su acto de fe firme, lleno de convicción, pensamientos positivos, actitudes positivas y mucha esperanza, entonces el Creador, el Mundo, el Universo se moverá por su acto de fe. El puede ayudarle a realizar esos cambios más allá de sus posibilidades, más allá de lo normal y lógico. La fuerza y el poder de la fe no la podemos entender a través de la mente, solo a través de nuestros corazones, a través de nuestra alma...
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en El; y El hará” Salmos 37:5, de esa forma podrás ver los frutos de su fe.

"Recordemos que el Creador nos creó para vencer, no para ser vencidos, además nos prometió que en El seríamos más que vencedores y esto deja fuera toda posibilidad de derrota"

Retrocedamos en el tiempo para vivir de cerca como las aguas del Jordán se abrieron para que los israelitas cruzaran sobre tierra seca,  fue una de las muestras de su enorme fe. Al morir Moisés surge Josué como su nuevo líder, desde entonces él había liderado sus batallas. Para el pueblo de Israel entrar a la Tierra Prometida no era una invasión más, sino una llegada a su hogar, pero para ello debían cruzar el Río Jordán.

Llegó el momento de atacar, dijo Josué, vayan al campamento y díganles a todos que preparen alimentos y que estén listos para marchar, porque dentro de tres días vamos cruzar el Jordán e ingresar a la Tierra Prometida. Me imagino que cuando el pueblo escuchó las palabras de Josué, comprendieron que había llegado el momento que habían esperado durante tanto tiempo, primero sus ancestros y ahora era el turno de esta nueva generación.

¿Cómo Josué planeaba cruzar a todo un pueblo por el Río Jordán? ¿Sólo con la fe? Nadie sabía pero había llegado el momento de la verdad, Josué tenía fe en su Creador y todos confiaron en el mandato de Josué y en la promesa de su Creador. La Tierra Prometida estaba a tres día de ellos. Los israelitas cumplieron la orden de los oficiales para su salida, estaban dispuestos a marchar. Su disposición reflejaba una actitud positiva y de confianza en el Creador. Se enfrentaban al cruce del río, a la lucha y a la conquista. Ellos pusieron acción a su fe, no esperaron que el Creador los elevara en una nube para hacer el cruce del río, no se sentaron a esperar que el mismo Creador bajara de los cielos para decirles personalmente de cara a cara que todo estaría bien y como haría las cosas. Ellos se prepararon, ¡tomaron acción!, guardaron los alimentos, se doblaron las tiendas, se empacó todo y se pusieron en alerta para ponerse en marcha hacía la Tierra Prometida.

Los sacerdotes quienes iban delante llevando el Arca del Pacto no esperaron en la orilla del río a esperar que se abriera el camino, ellos marcharon confiados, tomaron acción, había una promesa, la fe les hizo creer y seguir hasta que las agua se separarron. Se detuvieron a la mitad del camino esperando que todo el pueblo cruzara en seco y así lo hicieron. En nuestras vidas no podemos detenernos ante la incertidumbre, ante el miedo de lo desconocido, sólo nuestra fe no puede salvar de los pensamientos negativos, de los miedos…esa es la fe firme que nos permite estar seguros en quién confiamos. Los israelitas no pensaron sobre sus posibilidades, ¡accionaron su fe, marcharon!... así que usted puede marchar confiado si ha encomendado su camino al Creador a pesar de no ver sus propias posibilidades.

De esta manera comenzó el desfile del pueblo de Israel a través de Río Jordán. Hora tras hora continuaron cruzando hasta pasar el último hombre, la última mujer, todos los niños y llegar a salvo hasta la otra orilla. Josué envía a decir a los sacerdotes que sostienen el Arca en medio del río, que continúen su marcha y hagan el cruce del Jordán. Estos comenzaron a salir y en cuanto llegaron a la orilla las aguas volvieron a fluir cubriendo por completo el lugar donde ellos habían estado. Todos estaban asombrados, habían cruzado caminando sin la necesidad de un puente o un bote, ese era el milagro que el Creador había prometido obrar. En este condensado relato el Creador muestra una vez más que lo imposible para el hombre es concerniente solo al hombre y lo imposible es posible en el entorno del Creador.

El pueblo de Israel paso el Río Jordán caminando, el Creador seco las aguas para ellos, algo imposible para el hombre, puede que usted esté marchando en la vida sin o con un rumbo incierto, pero lo importante es que marche en fe y el Creador allanará su camino. Tenga iniciativa y use estrategias diferentes, algunas funcionarán y otras no pero no se deje desanimar. Declare en voz audible las promesas que ha recibido sintiendo en su interior que así será y obre de acuerdo con eso. No haga como la persona que ora en la mañana y declara que el Creador es su proveedor, pero luego, cuando sale a la calle va a visitar un amigo para que le preste algún dinero para suplir esa necesidad. Llame las cosas que no son como si lo fueran, recuerde que usted recibe lo que declara sea positivo, entonces declárese vencedor para lo que desea conseguir.

¡Qué es eso de "si puedes"!  ¡Todo es posible para el que cree!
Jesús de Nazareth

Es mejor intentar y seguir intentando, que darse por vencido. No alcanzar lo deseado no es un fracaso sino un motivo más para tratar de alcanzar ese cambio. No debemos abandonar nuestros sueños cuando un plan no da resultado para alcanzarlos, hay que intentar de una forma y de otra si es necesario pero no debemos rendirnos nunca. Desee intensamente con emoción lo que sabe que va a recibir, manteniendo en su mente y en su corazón un cuadro vívido del momento en que lo reciba. Sea persistente, no se deje vencer por el cansancio; permanezca en la misma idea hasta conseguirla, es posible que lo que desea tarde un poco en llegar pero tenga la seguridad que le llegará y lo verá; no se impaciente, esto debilitará su fe.

Recordemos que el Creador nos creó para vencer, no para ser vencidos, además nos prometió que en El seríamos más que vencedores y esto deja por fuera toda posibilidad de derrota. Toda adversidad es una oportunidad para probar nuestra firmeza y su confianza en El. No estamos solos sobre las arenas del desierto, el Creador está allí guiándonos y supliendo cada necesidad para que logremos llegar al otro lado de nuestro Jordán.


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13 de agosto de 2012

Cuando vives la vida de otro

Hitler vivió la ideología de Lutero, Hitler inspiró Alemania, entonces el  mundo vivió su locura...

En algún momento dado todos hemos experimentado vivir la vida de otra persona conciente o inconcientemente. Es una acción que puede darse de manera individual o colectiva. Sin duda es perjudicial para las partes implicadas quienes en su mayoría desconocen que están viviendo la vida que no les corresponde y otros que permiten que le vivan la vida que les pertenece. Es complicado porque todos y cada uno de nosotros a menudo lo confunde con la acción de ayudar y de ser ayudado, de amar y ser amado, del consejero y el aconsejado. 

Si llevamos la acción al plano individual el ‘vivir la vida de otra persona’ puede darse en varios escenarios. Los padres que pretenden que sus hijos realicen la carrera universitaria que ellos desean. Sé un doctor, un ingeniero, un arquitecto, tendrás mucho dinero. Que tal si nuestro hijo quiere ser es un mecánico, un vendedor, un maestro. ¿Por qué no dejamos que ellos escojan lo que quieren ser, lo que les brinde felicidad? Cometemos el error de realizarnos a través de la vida de nuestros hijos. Los hijos por otro lado, cumplen los deseos de nosotros padres lo que da a lugar que no puedan vivir la vida que ellos quieren. En esto tanto padres e hijos creamos un precedente sobre el intervenir en las vidas de unos y otros. Luego nosotros insistiremos en decidir por ellos en otras asuntos y el círculo nunca terminará. 

Por otro lado, hacemos nuestros los problemas y dilemas de otras personas. Aquí vemos la relación del consejero y el aconsejado. Tratamos de ayudar a la gente, pero lo que en realidad hacemos es que hagan lo que nosotros haríamos en dicha circunstancia. Muchas veces estas personas llevan una carga tan pesada la cual no quieren soltar. Viven de los recuerdos del pasado y ven su vida como una miserable. En esta situación si la persona no tiene la menor intención de salir de esa miseria emocional no podemos intervenir. Es mejor que ella encuentre su camino hacia la liberación de su negatividad. Aquí quien realmente resulta agotado es la persona que quiere intervenir para “ayudar”. De esta manera nos envolvemos tanto en la situación del afectado que terminamos viviendo la desgracia de otros. 

Otro ejemplo que cabe mencionar es cuando tratamos de vivir los sueños, metas y proyectos de la gente que nos rodea. Esto suele darse en relaciones familiares, matrimoniales, relaciones de amistad y aún en relaciones de trabajo. Muchas veces nos envolvemos tanto en lo que los demás desean lograr que nos olvidamos de nuestros propios sueños. Luchamos para que la otra persona alcance su felicidad, pero no nos preguntamos si esa es la felicidad que nosotros estamos buscando. Podemos llegar a creer que las proyecciones de los demás son las nuestras también. No nos damos cuenta que la vida se nos ha ido soñando los sueños de otros, cumpliendo las metas de ellos, realizando proyectos que no son nuestros y al final de nuestra existencia nos encontraremos con la triste realidad de no haber vivido la vida que teníamos que vivir. 

Un caso colectivo lo fue el holocausto el cual no fue un simple accidente de nuestra historia. De alguna manera tanto la propia Alemania, los países que componen Europa, Estados Unidos y el mundo entero vivió la vida de Hitler. El hecho no es que millones de judíos fueron asesinados sino la vergüenza de que pasara tanto tiempo para que otras naciones tomaran acción contra la atrocidad. Todos ven a un sólo culpable cuando en realidad todos tienen responsabilidad sobre lo ocurrido. De esta manera todos vivieron la vida de Adolf Hitler el gran Führer alemán. 

Por su parte él también vivió la vida de aquellos que inspiraron su odio racial hacia los judíos que él entendía no componían la raza superior. Se inspiró en Theodore Fritsch quien adoptó la lucha contra los judíos para salvar la clase media alemana de la nueva ola de industrialismo y capitalismo que él identificaba típicamente con los judíos. Fue este antisemitismo socio-económico el cual pasó a ser el odio racial y el cual Hitler asimiló. Este consideraba que su tarea más importante, su literalmente sagrada misión era evitar el peligro del judío destructor de culturas. Utilizaba un discurso religioso: “Al defenderme contra el judío, estoy luchando por la obra del Señor”. De esta manera pensaba que estaba haciendo lo correcto, protegiendo a su nación. 

Dietrick Eckart afirma que Martin Lutero fue un modelo para Hitler. Las expresiones de Lutero plasmadas en su obra en el año 1543, lo que fue el primer tratado moderno antisemita, llegó muy profundo al pueblo alemán lo que Hitler utilizó de una manera racista. 

Lutero establecía que se debían quemar todas las sinagoga judías, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a sus rabinos, aplastar y destruir sus casas, incautarse de sus propiedades, confiscar su dinero y obligar a esos “gusanos venenosos” a realizar trabajos forzados o expulsarlos para siempre. “Yo les arrancaría la lengua de la garganta”. “Los judíos en una palabra no deben ser tolerados”. “…porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o será mas avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura.” 

No es de extrañar que durante el juicio de Nuremberg los nazis alemanes acusados por crímenes de guerra justificaron el asesinato de 6 millones de judíos usando el libro de Lutero “Sobre los judíos y sus mentiras”. En el Tribunal alegaron en su defensa que no habían hecho otra cosa que ejecutar lo que Martín Lutero había ordenado cuatro siglos antes. Podemos resumir que Hitler vivió la ideología de Lutero, y que por ende todos vivieron la vida y locura de Hitler. 

Definitivamente no podemos vivir otra vida que no sea la propia. Tenemos que enfocarnos en quiénes somos y lo que queremos hacer. No podemos complacer a todos a la vez, tenemos que saber decir Sí o No sin temor a sentirnos rechazados. Los que nos rodean deben cumplir su misión y propósito y al tratar de ayudarlos o guiarlos en sus decisiones lo que hacemos es intervenir en su propia voluntad la cual es sagrada. No demos la ayuda a menos que nos sea solicitada, así permitimos a las personas buscar y encontrar. 

Todos tenemos una historia personal, nuestra interpretación del alma, una melodía que cantar. En la naturaleza existe el balance, todos realizan su papel. La flor no le pide al cielo la lluvia, tampoco le exige al sol que le de su luz. Simplemente cada cual hace lo que tiene que hacer, no es una dependencia tampoco una intromisión, es sabiduría divina. El mar no puede dejar de ser lo que es para convertirse en cielo, El río no puede dejar de fluir para estarse quieto, el viento no puede convertirse en fuego, las mariposas monarcas no pueden detener su viaje al sur en el otoño por mero capricho, sin este viaje no perpetuarían su especie. Es el equilibrio de la vida. Vivamos la vida que se nos ha dado y dejemos que otros vivan la suya.


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