Frase o Cita de esta semana:

"Nacer es el comienzo de un viaje que la muerte no detiene, por el contrario, esa transformación, esa liberación le permite al alma liberarse del cuerpo, esto permite seguir el viaje hacía la eternidad donde nos encontraremos con nuestra Divinidad"
Time of Metanoia

19 de octubre de 2012

Pon azúcar a tu muerte

Dice la canción “Ríe, llora, que a cada cual le llega su hora.” Así lo cantaba la inolvidable Celia Cruz quien no lloraba porque sabía que la vida era un carnaval y las penas se iban cantando. 

Existen personas que se afanan por el pasado y el futuro, su vida está estancada en dos tiempos y olvidan la grandeza de lo que están viviendo. Se olvidan que el ser humano es frágil. Cualquier elemento externo puede ser perjudicial para su cuerpo. Una araña diminuta podría matarlo, una infección, un accidente y hasta un resfriado. Son factores externos a los que se exponen todos los días. En esta brevedad de la vida hay personas que viven más que otras. La única diferencia es que unos viven una vida corta, pero a plenitud y otros pueden tener una vida larga sin haberla vivido. Siempre están planificando un futuro incierto, preocupándose por lo que no ha llegado aún, lo que no pueden ver. Planifican y no dejan de trazar proyectos, el tiempo presente no es servible para ellos porque no se conforman con lo que tienen ahora sino con lo que desean tener después. 

La vida es más que majestuosa ahora, en este preciso instante. Que mayor regalo el poder respirar. Tener el pleno conocimiento que cada célula de tu cuerpo está realizando su función a favor de que tu organismo funcione a perfección. Tu propio cuerpo es un milagro de la vida manifestándose. Ver la danza de la vida en todo lo que te rodea. ¿Por qué preocuparse? No sabemos si mañana podremos abrir nuestros ojos a un nuevo mañana. Si podremos abrazar a los seres que amamos nuevamente, verles y hablarles. Perdemos tanto nuestro tiempo en discusiones, vanas palabras, odios y rencores. Se nos va el momento presente en pensar y seguir pensando. Angustiados por el qué dirán de nosotros, ¿Qué pueden quitarnos? Nada, absolutamente nada. Aun la muerte no nos quitará nada, porque somos almas inmortales. Nuestro reino es el del Absoluto. La muerte no tiene fuerza sobre el amor. 

Es cierto que extrañamos a los que se nos adelantan en este vida, pero hay una esperanza maravillosa que algún día nos volveremos a ver, esa debe ser la alegría del alma, ese conocimiento. Sea cual sea la causa de partida, sea esperada o no, sea pasiva o violenta, sea individual o colectiva, no podremos evitarla, llegará de cualquier manera. Muchas víctimas del 9/11 tanto en los que abordaron aquellos aviones, como los que perecieron en las torres gemelas pudieron llamar a sus seres queridos y despedirse. Hubo llantos, aflicción, pero luego sintieron una paz indescriptible y pudieron decir adiós. Esa paz fue demostrada en las tantas llamadas grabadas que hoy día tienen sus familiares y las han compartido con el mundo. Es innegable cuánto se extraña a los que se van, y más aún a los que otros nos arrebatan en este mundo de violencia. Pero cuando se alcanza la evolución, cuando adquirimos el conocimiento de Dios sabremos cómo dijo el salmista: “Dónde está muerte tu aguijón, Oh sepulcro, tu victoria” 

Muy pocos ven la muerte como lo que es una transformación, un despertar de la ilusión de este mundo. Un paso vital para la paz del alma y un encuentro con la luz y la verdad. Viven la vida sin temor y sin angustias y valoran sólo el momento presente, que es el único tiempo real, el ahora. La muerte sólo es un baquiné, una fiesta. Muchos no logran comprender como han existido personas que al morir dejan una sonrisa en su rostro. Abandonan este mundo con paz y alegría. Estos seres conocen que saben que van a un lugar superior y se han preparado para recibir este proceso con honor y alegría. 

Es importante ver el presente como nuestro tiempo grandioso, sin preocupaciones, sin afanes de la vida, sin miedo a la muerte. Amando la vida tal y como es sin prejuicios, sin distinciones. Seamos libres de espíritu, soñadores de un presente maravilloso. Agradecidos del Creador, nuestra fuerza, nuestra energía, el éter, la esencia, las ganas de vivir, la luz que todo lo crea y todo lo funde. Por quien vivimos y morimos por siempre y para siempre. Facundo Cabral lo manifestó hermosamente cuando decía: “Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como la de Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. ¿Entonces?, ¿Cómo puedes sentirte pobre y desdichado?” Ninguno de estos personajes humanos se afanó por la corriente de este mundo, ninguno vivió la logística de la vida porque eran diferentes, y ninguno de ellos enfrentó la muerte con cobardía pues se unieron con el éter, la fuente divina con alegría.


Ellos al igual que Celia entonarían una alegre canción; “Ríe, llora, vive tu vida y gózala ahora!!!” “¡¡Azúcar!!”

www.timeofmetanoia.org
Copyright © 2010-2013 Time of Metanoia. Todos los Derechos Reservados. 

29 de septiembre de 2012

El síndrome de Pinocho

La personas que mienten son incapaces de afrontar la realidad por lo que se condena a vivir bajo la mentira. En nuestro mundo la primera gran verdad es que todos mienten. No importa la manera que lo quieran llamar: mentiras grandes o pequeñas, piadosas o necesarias, el acto sigue siendo despreciable y el mismo conduce a una vida carente de verdad. La verdad es innegable, absoluta y pura. Pero la mentira corrompe, destruye y aniquila. 

¿Por qué miente esta sociedad? Simplemente porque se quiere ocultar la realidad de los actos o los eventos. Sabemos que es incorrecto este proceder pero mintiendo las personas evitan enfrentar las consecuencias de sus actos. La mentira es inventar y reinventar una historia tras otra, una vez dicha no tiene límites y como escribió el poeta inglés Alexander Pope “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. 

"La verdad duele una sola vez, las mentiras para ocultar una verdad duelen mucho más"

El problema de mentir es que cuando decidas hablar verdad nadie te creerá, ese será tu peor castigo. Si la haces un hábito esto podría considerarse como un grave trastorno cuando notes que no puedes parar de hacerlo. Tendrás una conducta repetitiva y compulsiva. No tendrás freno. Serás el mentiroso del grupo y esta es una mala etiqueta difícil de quitar. Según Nietzsche la preocupación no es que mientas, sino que ya nadie podrá creer en ti. 

La mentira es y será uno de los males que sufre la humanidad. Tantos ricos como pobres, políticos y religiosos todos en una medida u otra mienten. ¿Por qué mienten? ¿Por qué no expresan genuinamente lo que piensan y sienten? Este sería un mundo mejor si todos tuvieran la valentía de decir la verdad tal y como es, sin tapujos, sin disfrazarla. No sólo en ocasiones, sino siempre. Sin justificar la mentira diciendo que el fin justifica los medios porque todos merecemos la verdad absoluta. Sin rozar la mentira, sin guardar silencio porque es la mayor mentira. Sin temor a que la verdad duela porque sólo dolerá una vez no así la mentira. Nadie merece ser traicionado porque la mentira es alta traición. No debería ser enseñada por los padres porque es veneno para el alma de los niños. No debe ser dicha para crear un falso personaje porque luego descubrirán quién realmente eres. A fin de cuentas la mentira no debería nunca salir por la misma boca con que bendice a Dios. 

“No hay nada oculto que no haya de salir a la luz”


Copyright © 2010-2013 Time of Metanoia. Todos los Derechos Reservados. 

7 de septiembre de 2012

Su cruce del Jordán


La palabra imposible pertenece al vocabulario humano, es una confesión de la incapacidad o limitación del ser humano para ver en ocasiones más allá de las circunstancias que le rodean. Ante esta afirmación humana Jesús dijo que todo lo que es imposible para los hombres es posible para el Creador. 
“…no te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios” Juan 11:40

Para creer en esas palabras debemos utilizar el recurso de la fe, pieza fundamental para hacer posible lo que parece imposible.  La fe de Jesús era una especial, era una fe en la que El creía y actuaba sobre ella, por ejemplo, en los momentos de sanar a los enfermos, sanaciones imposibles para los humanos eran posibles para El.

“¡Lázaro, ven fuera!”
Todo esto nos parece irracional, pero la fe es la fórmula divina de responder a las “crisis humanas”. Es la fe que nos permite creer que el Creador puede ayudarnos a lograr un cambio en nuestras vidas o en nuestras circunstancias. Eso no sucede por arte de magia, usted tiene que accionar la fe, su selección debe ser genuina, su acto de fe firme, lleno de convicción, pensamientos positivos, actitudes positivas y mucha esperanza, entonces el Creador, el Mundo, el Universo se moverá por su acto de fe. El puede ayudarle a realizar esos cambios más allá de sus posibilidades, más allá de lo normal y lógico. La fuerza y el poder de la fe no la podemos entender a través de la mente, solo a través de nuestros corazones, a través de nuestra alma...
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en El; y El hará” Salmos 37:5, de esa forma podrás ver los frutos de su fe.

"Recordemos que el Creador nos creó para vencer, no para ser vencidos, además nos prometió que en El seríamos más que vencedores y esto deja fuera toda posibilidad de derrota"

Retrocedamos en el tiempo para vivir de cerca como las aguas del Jordán se abrieron para que los israelitas cruzaran sobre tierra seca,  fue una de las muestras de su enorme fe. Al morir Moisés surge Josué como su nuevo líder, desde entonces él había liderado sus batallas. Para el pueblo de Israel entrar a la Tierra Prometida no era una invasión más, sino una llegada a su hogar, pero para ello debían cruzar el Río Jordán.

Llegó el momento de atacar, dijo Josué, vayan al campamento y díganles a todos que preparen alimentos y que estén listos para marchar, porque dentro de tres días vamos cruzar el Jordán e ingresar a la Tierra Prometida. Me imagino que cuando el pueblo escuchó las palabras de Josué, comprendieron que había llegado el momento que habían esperado durante tanto tiempo, primero sus ancestros y ahora era el turno de esta nueva generación.

¿Cómo Josué planeaba cruzar a todo un pueblo por el Río Jordán? ¿Sólo con la fe? Nadie sabía pero había llegado el momento de la verdad, Josué tenía fe en su Creador y todos confiaron en el mandato de Josué y en la promesa de su Creador. La Tierra Prometida estaba a tres día de ellos. Los israelitas cumplieron la orden de los oficiales para su salida, estaban dispuestos a marchar. Su disposición reflejaba una actitud positiva y de confianza en el Creador. Se enfrentaban al cruce del río, a la lucha y a la conquista. Ellos pusieron acción a su fe, no esperaron que el Creador los elevara en una nube para hacer el cruce del río, no se sentaron a esperar que el mismo Creador bajara de los cielos para decirles personalmente de cara a cara que todo estaría bien y como haría las cosas. Ellos se prepararon, ¡tomaron acción!, guardaron los alimentos, se doblaron las tiendas, se empacó todo y se pusieron en alerta para ponerse en marcha hacía la Tierra Prometida.

Los sacerdotes quienes iban delante llevando el Arca del Pacto no esperaron en la orilla del río a esperar que se abriera el camino, ellos marcharon confiados, tomaron acción, había una promesa, la fe les hizo creer y seguir hasta que las agua se separarron. Se detuvieron a la mitad del camino esperando que todo el pueblo cruzara en seco y así lo hicieron. En nuestras vidas no podemos detenernos ante la incertidumbre, ante el miedo de lo desconocido, sólo nuestra fe no puede salvar de los pensamientos negativos, de los miedos…esa es la fe firme que nos permite estar seguros en quién confiamos. Los israelitas no pensaron sobre sus posibilidades, ¡accionaron su fe, marcharon!... así que usted puede marchar confiado si ha encomendado su camino al Creador a pesar de no ver sus propias posibilidades.

De esta manera comenzó el desfile del pueblo de Israel a través de Río Jordán. Hora tras hora continuaron cruzando hasta pasar el último hombre, la última mujer, todos los niños y llegar a salvo hasta la otra orilla. Josué envía a decir a los sacerdotes que sostienen el Arca en medio del río, que continúen su marcha y hagan el cruce del Jordán. Estos comenzaron a salir y en cuanto llegaron a la orilla las aguas volvieron a fluir cubriendo por completo el lugar donde ellos habían estado. Todos estaban asombrados, habían cruzado caminando sin la necesidad de un puente o un bote, ese era el milagro que el Creador había prometido obrar. En este condensado relato el Creador muestra una vez más que lo imposible para el hombre es concerniente solo al hombre y lo imposible es posible en el entorno del Creador.

El pueblo de Israel paso el Río Jordán caminando, el Creador seco las aguas para ellos, algo imposible para el hombre, puede que usted esté marchando en la vida sin o con un rumbo incierto, pero lo importante es que marche en fe y el Creador allanará su camino. Tenga iniciativa y use estrategias diferentes, algunas funcionarán y otras no pero no se deje desanimar. Declare en voz audible las promesas que ha recibido sintiendo en su interior que así será y obre de acuerdo con eso. No haga como la persona que ora en la mañana y declara que el Creador es su proveedor, pero luego, cuando sale a la calle va a visitar un amigo para que le preste algún dinero para suplir esa necesidad. Llame las cosas que no son como si lo fueran, recuerde que usted recibe lo que declara sea positivo, entonces declárese vencedor para lo que desea conseguir.

¡Qué es eso de "si puedes"!  ¡Todo es posible para el que cree!
Jesús de Nazareth

Es mejor intentar y seguir intentando, que darse por vencido. No alcanzar lo deseado no es un fracaso sino un motivo más para tratar de alcanzar ese cambio. No debemos abandonar nuestros sueños cuando un plan no da resultado para alcanzarlos, hay que intentar de una forma y de otra si es necesario pero no debemos rendirnos nunca. Desee intensamente con emoción lo que sabe que va a recibir, manteniendo en su mente y en su corazón un cuadro vívido del momento en que lo reciba. Sea persistente, no se deje vencer por el cansancio; permanezca en la misma idea hasta conseguirla, es posible que lo que desea tarde un poco en llegar pero tenga la seguridad que le llegará y lo verá; no se impaciente, esto debilitará su fe.

Recordemos que el Creador nos creó para vencer, no para ser vencidos, además nos prometió que en El seríamos más que vencedores y esto deja por fuera toda posibilidad de derrota. Toda adversidad es una oportunidad para probar nuestra firmeza y su confianza en El. No estamos solos sobre las arenas del desierto, el Creador está allí guiándonos y supliendo cada necesidad para que logremos llegar al otro lado de nuestro Jordán.


Copyright © 2010-2013 Time of Metanoia. Todos los Derechos Reservados.