Frase o Cita de esta semana:

"Nacer es el comienzo de un viaje que la muerte no detiene, por el contrario, esa transformación, esa liberación le permite al alma liberarse del cuerpo, esto permite seguir el viaje hacía la eternidad donde nos encontraremos con nuestra Divinidad"
Time of Metanoia

27 de noviembre de 2012

Desdichados, afortunados: mundo de la ilusión


Podemos vivir la vida de la manera natural o de la manera artificial. Si optamos por la natural significa que descubrimos la ilusión de este mundo, por el contrario si vivimos de la manera artificial es que nuestros ojos no han sido abiertos porque el velo no ha caído. Podemos ser nosotros mismos siendo libres porque la verdadera libertad es descubrir nuestro reino interior conociendo que nada de lo que pasa puede dañarnos o afectarnos. Todo lo que nos pase o suceda en nuestro alrededor, sea como lo llamen bueno o malo es parte de la experiencia que permite nuestra evolución como seres eternos. Por otro lado, podemos ser esclavos de la corriente colectiva: la ambición, la vanidad o la desgracia que son productos de estar atrapados en el gran mundo de la ilusión. 

“Tu tiempo es limitado, entonces no lo desperdicies viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma, que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen su propia voz interior. Y lo más importante, tengan el coraje de seguir a su corazón y a su intuición”. Steve Jobs 

Todo depende de esta sencillez, es cuestión de elegir. Siempre estamos tomando decisiones, aún en las cosas más simples tenemos que decidir. Sólo que algunos de nosotros tomará el camino más transitado, el que la mayoría escoge y el que otros nos han influenciado a tomar. Se nos dice desde muy niños que tenemos que ser alguien en la vida y que nuestro éxito va a depender de lo que logremos obtener. Por esta razón cuando no podemos lograr ser “ese alguien” nos sentimos derrotados, frustrados y pesimistas. Se nos ha enseñado que el tener mucho dinero es sinónimo de éxito, por otro lado, si no tienes dinero eres un perdedor. Así que nos invaden con toda esa basura colectiva y durante el período de crecer y madurar tendemos a convertirnos en seres inconformes y desagradecidos con lo que tenemos. Finalmente, nos auto clasificamos por error entre desdichados y afortunados y es esto precisamente lo que establece el mundo de la ilusión.

Los que no tienen nada quieren algo, los que tienen algo quieren más pero los que tienen más desean tener mucho más. Escogen el afán y la ambición como las metas futuras proyectadas donde la única mira son las riquezas, la fama o el poder. Deciden acumular riquezas, obtener fama o poder. No miden las consecuencias de sus actos y para alcanzar lo deseado no les importa los medios a los que tengan que recurrir ni tampoco a quienes afecten en su camino. 

El problema no es elegir tener éxito, dinero o poder, tenemos libre albedrío para decidirlo. La situación cambia cuando se emplea en el intento la codicia, la ira, la desesperación y el oportunismo porque estos te ciegan y te hacen cometer actos que atentan contra tu propia dignidad y la de otras personas. Platón decía que la riqueza debe ser distribuida a todos por igual, pero Aristóteles no hizo caso a su maestro y dijo que la riqueza debe ser dada por el esfuerzo de cada uno o sea que en nuestro mundo de la ilusión sobrevive el más fuerte según Darwin y que tenemos que competir y ganar para que seamos gratificados. Pero Platón en ese sentido estaba despierto, no debería existir lo que conocemos como riqueza o pobreza. Todos y cada uno de los habitantes de esta tierra deberían tener acceso a todos los recursos ni más ni menos. Un mundo en igualdad de condiciones  donde todos seamos iguales.

Jesús habló en varias ocasiones acerca de este tema y en la Escritura se cuenta de un hombre rico cuyas tierras habían producido mucho y se preguntaba a sí mismo: “ ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha. Después pensó: Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche vas a morir, ¿Y para quién será lo que has amontonado? Aún Alegandro Magno se fue con las manos vacías a pesar de haber conquistado casi un mundo. Lo que nadie sabe es que en su lecho de muerte supo que su ignorancia fue la necedad de no saber que la verdadera riqueza es la del alma y la verdadera paz era poder vivir en libertad. 

Pero en el mundo de la ilusión no sólo viven los grandes, ricos, poderosos y conquistadores también viven personas que se sienten menos afortunados y que han aceptado esta verdad como propia por los tantos factores. Entienden que si no nacieron en hogar de cuna su vida será una difícil y se anclan en tal declaración. 

Se alimentan de una energía negativa y si hablan sobre derrota es eso lo que tienen. Deciden estancarse en los recuerdos, de lo que pensaron los demás y todo lo que estos le hicieron. Eligen ser víctimas eternas de su auto castigo, no perdonan, por lo tanto no existe sanación para sus almas afligidas. Nunca le dan valor a sus vidas porque sólo emplean su tiempo en lamentarse y quejarse. Pasan los días pensando y hablando sobre yo era, yo hice, debí hacerlo distinto. Su vida está llena de rencores y remordimientos. Los arrepentimientos y las culpas no los dejan ser libres y ven el mundo de la ilusión sombrío y desalentador. 

Sienten que su vida está llena de dolor y derrota. Eligen apenarse por ellos mismos y desean que todos se lamenten con ellos. Se ven a sí mismos como personas débiles y fracasadas... ¿Cómo salen de todo ese pesar? ¿Cómo pueden lograr desprenderse de toda esa carga? Pueden elegir despertar, la misma vida brinda soluciones, todo está bien. Todo lo que estás viviendo está de acuerdo a lo que tú has escogido desde el principio del tiempo para alcanzar tu realización espiritual. El problema es que sigues clasificando todo lo que te pasa entre bueno y malo. Permite que la vida sea toda una experiencia, no la desprecies, vívela. Cada una de ellas tiene algo que decirte, quiere recordarte quién eres realmente. Lo que vez como pobreza, derrota, dolor, fuera del mundo de la ilusión esto es tu gran escalón a un despertar para que puedas ver que nada te puede perjudicar. Puede que hayas elegido ser rico y poderoso para que después te des cuenta algún día que fue necesario para que despertaras al final del camino y te dijeras a ti mismo: No soy eso. Para que puedas entender que todo lo material, toda la riqueza no es lo que te llevará a la paz que tanto has buscado.

Decidirás que tienes un profundo deseo de evolucionar, de transformarte. Así que no es cuestión si tienes mucho o poco, si eres exitoso o no. Realmente no te llevas nada cuando mueras, sólo la luz de tu alma. Deberías preguntarte cuánto has amado y si no has dado suficiente amor, entonces podrías decidir amar de nuevo y tratar de recuperar el tiempo perdido en el mundo de la ilusión. No esperes algo de los demás, dálo tú. Conoce que la mayor alegría es dar, ayudar, ser luz a otros, que vean en ti paz, un reflejo de la fuente. Perdona a otros y perdónate a ti mismo. Elige dejar de compadecerte y dejar de ambicionar. Decide ser feliz y disfrutar cada minuto de tu vida. Tú decides. Elige lo que entiendas te hará un ser libre. Todo lo que llegue a ti bendícelo y hónralo, es tu momento sagrado. Agradece a Dios el mayor de los regalos; tu libre albedrío y la maravillosa capacidad de elegir. Ama, vive, persigue la verdad y busca la luz porque ella siempre te alumbrará el camino.

“El señor no nos va a preguntar qué hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir”. Facundo Cabral


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19 de octubre de 2012

Pon azúcar a tu muerte

Dice la canción “Ríe, llora, que a cada cual le llega su hora.” Así lo cantaba la inolvidable Celia Cruz quien no lloraba porque sabía que la vida era un carnaval y las penas se iban cantando. 

Existen personas que se afanan por el pasado y el futuro, su vida está estancada en dos tiempos y olvidan la grandeza de lo que están viviendo. Se olvidan que el ser humano es frágil. Cualquier elemento externo puede ser perjudicial para su cuerpo. Una araña diminuta podría matarlo, una infección, un accidente y hasta un resfriado. Son factores externos a los que se exponen todos los días. En esta brevedad de la vida hay personas que viven más que otras. La única diferencia es que unos viven una vida corta, pero a plenitud y otros pueden tener una vida larga sin haberla vivido. Siempre están planificando un futuro incierto, preocupándose por lo que no ha llegado aún, lo que no pueden ver. Planifican y no dejan de trazar proyectos, el tiempo presente no es servible para ellos porque no se conforman con lo que tienen ahora sino con lo que desean tener después. 

La vida es más que majestuosa ahora, en este preciso instante. Que mayor regalo el poder respirar. Tener el pleno conocimiento que cada célula de tu cuerpo está realizando su función a favor de que tu organismo funcione a perfección. Tu propio cuerpo es un milagro de la vida manifestándose. Ver la danza de la vida en todo lo que te rodea. ¿Por qué preocuparse? No sabemos si mañana podremos abrir nuestros ojos a un nuevo mañana. Si podremos abrazar a los seres que amamos nuevamente, verles y hablarles. Perdemos tanto nuestro tiempo en discusiones, vanas palabras, odios y rencores. Se nos va el momento presente en pensar y seguir pensando. Angustiados por el qué dirán de nosotros, ¿Qué pueden quitarnos? Nada, absolutamente nada. Aun la muerte no nos quitará nada, porque somos almas inmortales. Nuestro reino es el del Absoluto. La muerte no tiene fuerza sobre el amor. 

Es cierto que extrañamos a los que se nos adelantan en este vida, pero hay una esperanza maravillosa que algún día nos volveremos a ver, esa debe ser la alegría del alma, ese conocimiento. Sea cual sea la causa de partida, sea esperada o no, sea pasiva o violenta, sea individual o colectiva, no podremos evitarla, llegará de cualquier manera. Muchas víctimas del 9/11 tanto en los que abordaron aquellos aviones, como los que perecieron en las torres gemelas pudieron llamar a sus seres queridos y despedirse. Hubo llantos, aflicción, pero luego sintieron una paz indescriptible y pudieron decir adiós. Esa paz fue demostrada en las tantas llamadas grabadas que hoy día tienen sus familiares y las han compartido con el mundo. Es innegable cuánto se extraña a los que se van, y más aún a los que otros nos arrebatan en este mundo de violencia. Pero cuando se alcanza la evolución, cuando adquirimos el conocimiento de Dios sabremos cómo dijo el salmista: “Dónde está muerte tu aguijón, Oh sepulcro, tu victoria” 

Muy pocos ven la muerte como lo que es una transformación, un despertar de la ilusión de este mundo. Un paso vital para la paz del alma y un encuentro con la luz y la verdad. Viven la vida sin temor y sin angustias y valoran sólo el momento presente, que es el único tiempo real, el ahora. La muerte sólo es un baquiné, una fiesta. Muchos no logran comprender como han existido personas que al morir dejan una sonrisa en su rostro. Abandonan este mundo con paz y alegría. Estos seres conocen que saben que van a un lugar superior y se han preparado para recibir este proceso con honor y alegría. 

Es importante ver el presente como nuestro tiempo grandioso, sin preocupaciones, sin afanes de la vida, sin miedo a la muerte. Amando la vida tal y como es sin prejuicios, sin distinciones. Seamos libres de espíritu, soñadores de un presente maravilloso. Agradecidos del Creador, nuestra fuerza, nuestra energía, el éter, la esencia, las ganas de vivir, la luz que todo lo crea y todo lo funde. Por quien vivimos y morimos por siempre y para siempre. Facundo Cabral lo manifestó hermosamente cuando decía: “Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como la de Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. ¿Entonces?, ¿Cómo puedes sentirte pobre y desdichado?” Ninguno de estos personajes humanos se afanó por la corriente de este mundo, ninguno vivió la logística de la vida porque eran diferentes, y ninguno de ellos enfrentó la muerte con cobardía pues se unieron con el éter, la fuente divina con alegría.


Ellos al igual que Celia entonarían una alegre canción; “Ríe, llora, vive tu vida y gózala ahora!!!” “¡¡Azúcar!!”

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29 de septiembre de 2012

El síndrome de Pinocho

La personas que mienten son incapaces de afrontar la realidad por lo que se condena a vivir bajo la mentira. En nuestro mundo la primera gran verdad es que todos mienten. No importa la manera que lo quieran llamar: mentiras grandes o pequeñas, piadosas o necesarias, el acto sigue siendo despreciable y el mismo conduce a una vida carente de verdad. La verdad es innegable, absoluta y pura. Pero la mentira corrompe, destruye y aniquila. 

¿Por qué miente esta sociedad? Simplemente porque se quiere ocultar la realidad de los actos o los eventos. Sabemos que es incorrecto este proceder pero mintiendo las personas evitan enfrentar las consecuencias de sus actos. La mentira es inventar y reinventar una historia tras otra, una vez dicha no tiene límites y como escribió el poeta inglés Alexander Pope “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. 

"La verdad duele una sola vez, las mentiras para ocultar una verdad duelen mucho más"

El problema de mentir es que cuando decidas hablar verdad nadie te creerá, ese será tu peor castigo. Si la haces un hábito esto podría considerarse como un grave trastorno cuando notes que no puedes parar de hacerlo. Tendrás una conducta repetitiva y compulsiva. No tendrás freno. Serás el mentiroso del grupo y esta es una mala etiqueta difícil de quitar. Según Nietzsche la preocupación no es que mientas, sino que ya nadie podrá creer en ti. 

La mentira es y será uno de los males que sufre la humanidad. Tantos ricos como pobres, políticos y religiosos todos en una medida u otra mienten. ¿Por qué mienten? ¿Por qué no expresan genuinamente lo que piensan y sienten? Este sería un mundo mejor si todos tuvieran la valentía de decir la verdad tal y como es, sin tapujos, sin disfrazarla. No sólo en ocasiones, sino siempre. Sin justificar la mentira diciendo que el fin justifica los medios porque todos merecemos la verdad absoluta. Sin rozar la mentira, sin guardar silencio porque es la mayor mentira. Sin temor a que la verdad duela porque sólo dolerá una vez no así la mentira. Nadie merece ser traicionado porque la mentira es alta traición. No debería ser enseñada por los padres porque es veneno para el alma de los niños. No debe ser dicha para crear un falso personaje porque luego descubrirán quién realmente eres. A fin de cuentas la mentira no debería nunca salir por la misma boca con que bendice a Dios. 

“No hay nada oculto que no haya de salir a la luz”


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